Una pequeña mutación, dijeron.
Las consultas médicas aumentaron considerablemente por aquellos días.
La gente, con mucha razón, andaba medio loca tratando de averiguar si es que estaban muriendo. La ciencia contestó rápido. Demasiado rápido, según algunos antitecnos.
Aquello, en verdad, no tenía importancia. Tan sólo se trataba de un pigmento que desaparecía de la química de los cuerpos. Pero no había de qué preocuparse.
La expertos diagnosticaron que en menos de tres años, todos los seres humanos tendrían ese aspecto tan, tan...curioso. A fin de cuentas, aquello no dolía.
Y aunque parezca mentira, la gente se acostumbró muy pronto.
Los chavales pensaban que era algo muy cool. Nadie dejó de utilizar el dispositivo quántico por tan poca cosa. Y nadie los dejó de utilizar cuando llegaron los pequeños sarpullidos. Eran realmente pequeñitos.
Los científicos volvieron a emitir los informes que demostraban, sin lugar a dudas, la inocuidad de aquellos pequeños inconvenientes. Una tontería si lo comparábamos con las ventajas de estar veinticuatro horas al día conectados. ¡Oh! Dios mío, estar conectados. Aquello se estaba convirtiendo en la experiencia que todos estábamos esperando, la prueba de fuego que la tecnología nos había prometido. Todos conectados.
Ahora dicen que la calidad del semen...dicen que... Pero yo creo que están exagerando. No pasa un día sin que los retrógrados disparen sus sentencias para inyectar el miedo. Son los mismos que no querían nucleares. Si por ellos fuera, aún estaríamos usando aquellos viejos móviles que llevaban pilas.
Que si nuestra sangre apenas fabrica glóbulos rojos...que si es mejor no conectar a la bebés, que si la gente vive más tiempo sumergido que despierto... No sé porqué les molesta tanto.
Siempre dentro, siempre conectados, viviendo nuestra nueva realidad, más real que la real, con más definición, nuevos mundos a la carta, proyecciones infinitas con distorsión positiva del tiempo, espacios imaginados, siempre conectados, siempre conectados.
Y aunque ahora nos cambia el temperamento, no parece que eso cambie las cosas, nadie dará marcha atrás.
Antes la vida era corta, en blanco y negro.
Ahora, bendita tecnología, estamos siempre conectados.

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