¡No, esto no puede ser real!
Estoy empapado en sudor, encerrado dentro de esta vieja, pesada y oxidada armadura.
Mi cabeza... Me asomo por la rejilla que hay frente a mis ojos, y lo que veo me hace enloquecer. Soy uno entre miles de soldados; en cualquier momento me partirán en dos de un hachazo.
El sonido metálico de las espadas suena a muerte, y a muerte huele también.
¡Espera! Tengo un recuerdo...yo soy... No debo estar aquí, es un error.
Uno de ellos viene hacia mí, hace girar una maza de hierro sobre su cabeza y la descarga en la mía. Caigo al suelo. Me he cagado encima. Y me da igual. Voy a morir.
No muero, tampoco despierto de esta pesadilla, pero siento claramente la sangre brotar de mi cabeza, y una sensación de lejanía. Desde el suelo veo un ejército de muerte y miseria. Yo mismo voy a morir. La sangre...
Y es entonces cuando oigo la llamada y recuerdo. Y al recordar, entiendo.
La llamada, una canción de Shakira en mi recién estrenado móvil de novecientos euros.
Estoy empapado en sudor, encerrado dentro de esta vieja, pesada y oxidada armadura.
Mi cabeza... Me asomo por la rejilla que hay frente a mis ojos, y lo que veo me hace enloquecer. Soy uno entre miles de soldados; en cualquier momento me partirán en dos de un hachazo.
El sonido metálico de las espadas suena a muerte, y a muerte huele también.
¡Espera! Tengo un recuerdo...yo soy... No debo estar aquí, es un error.
Uno de ellos viene hacia mí, hace girar una maza de hierro sobre su cabeza y la descarga en la mía. Caigo al suelo. Me he cagado encima. Y me da igual. Voy a morir.
No muero, tampoco despierto de esta pesadilla, pero siento claramente la sangre brotar de mi cabeza, y una sensación de lejanía. Desde el suelo veo un ejército de muerte y miseria. Yo mismo voy a morir. La sangre...
Y es entonces cuando oigo la llamada y recuerdo. Y al recordar, entiendo.
La llamada, una canción de Shakira en mi recién estrenado móvil de novecientos euros.

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