Ella aparenta sesenta y poco, y él algunos más. Están sentados en un sofá antiguo.
Ella ojea las páginas de un libro grande mientras él lo mira de reojo.
La pipa que se está fumando no parece molestarle a ella. Puede que incluso le guste.
Seguro que es un matrimonio de esos de toda la vida, de aguantar mientras la carne es fuerte, y de soportar lo que es inaceptable. Matrimonio antiguo. De esos de cerrar los ojos mientras él cumple como un hombre y ella piensa en otra cosa.
Antes o después eso se acaba, y luego llega el niño. Y así pasaron los años. El niño ya fue hombre y se buscó otro escenario, sin pipa ni libro. Ellos se quedaron quietos, inmóviles reflejos de quien los puso ahí, al lado de la radio.
El perro del vecino entrará siguiendo al pájaro herido, y los derribará de un zarpazo.
Caerán al suelo y se romperán en pedazos.
Un Lladró menos.
Ella ojea las páginas de un libro grande mientras él lo mira de reojo.
La pipa que se está fumando no parece molestarle a ella. Puede que incluso le guste.
Seguro que es un matrimonio de esos de toda la vida, de aguantar mientras la carne es fuerte, y de soportar lo que es inaceptable. Matrimonio antiguo. De esos de cerrar los ojos mientras él cumple como un hombre y ella piensa en otra cosa.
Antes o después eso se acaba, y luego llega el niño. Y así pasaron los años. El niño ya fue hombre y se buscó otro escenario, sin pipa ni libro. Ellos se quedaron quietos, inmóviles reflejos de quien los puso ahí, al lado de la radio.
El perro del vecino entrará siguiendo al pájaro herido, y los derribará de un zarpazo.
Caerán al suelo y se romperán en pedazos.
Un Lladró menos.

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