La señora Joaquina ve cómo llegan sus dos hijos y su hija a comer con ella; ve, con alegría, como los tres han prosperado en sus vidas, en sus trabajos, cómo se han casado y tenido hijos sanos y hermosos.
La señora Joaquina ve cómo los años le han tratado como a una reina, y su marido le acompaña con ese amor madurado a lo largo de tantos otoños.
La señora Joaquina ha visto cumplidos todos sus sueños, no sabe qué más pedirle a la vida. Pero yo la conozco, soy su mejor amiga, y vengo a verla cada día.
La señora Joaquina tiene algo en el cerebro con un nombre raro.
Se lo dijo el médico.

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