-Hoy, hoy es el gran día. El día que con ansia llevo esperando, el día de la oportunidad.
Apago el despertador, aunque no hace falta, llevo despierto más de dos horas.
Siete de marzo de dos mil cuarenta y cinco. Me visto en un momento y, sin desayunar, me pongo la mascarilla y salgo lo más deprisa que puedo. La prótesis necesita una reparación urgente; chirría. La cola de gente da diez vueltas al estadio. Allí tendrán lugar las pruebas para conseguir los cerca de cien puestos de trabajo. Y somos treinta millones de candidatos.
A partir de esta, ya no habrá más convocatorias. Pero vengo con la actitud correcta, puedo pasar las pruebas. Si todo sale bien, se acabó vivir como un pordiosero.
Parece mentira hasta qué punto hemos progresado.
Con tan sólo cien carceleros, podemos mantener controlados a treinta millones de personas sin trabajo.
Apago el despertador, aunque no hace falta, llevo despierto más de dos horas.
Siete de marzo de dos mil cuarenta y cinco. Me visto en un momento y, sin desayunar, me pongo la mascarilla y salgo lo más deprisa que puedo. La prótesis necesita una reparación urgente; chirría. La cola de gente da diez vueltas al estadio. Allí tendrán lugar las pruebas para conseguir los cerca de cien puestos de trabajo. Y somos treinta millones de candidatos.
A partir de esta, ya no habrá más convocatorias. Pero vengo con la actitud correcta, puedo pasar las pruebas. Si todo sale bien, se acabó vivir como un pordiosero.
Parece mentira hasta qué punto hemos progresado.
Con tan sólo cien carceleros, podemos mantener controlados a treinta millones de personas sin trabajo.

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