Se tomó su tiempo.
Mejor así, que para un momento tan importante es mejor dejar las prisas.
Y ya sentado en su cómodo sillón, fue mirando el catálogo de colores con mucha atención. Descartó casi todas las gradaciones; en ese aspecto lo tenía muy claro, un rojo es un rojo y un negro es un negro. Le gustaban las cosas netas, el chocolate espeso.
Bueno, empecemos.
El blanco, descartado. Demasiado claro, no dice nada y se ensucia con sólo mirarlo. Además, la gente se rinde mostrando una bandera blanca. Y la nieve, la nieve blanca, demasiado helada.
El negro, también, descartado. La noche negra, la boca del lobo, el sucio carbón.
El rojo. Mira que me tienta, tan vivo y español. El rojo sangre, el rojo sexo. Tampoco, demasiado ajetreo, porque un rato está bien, pero luego...
Del amarillo y el rosa, mejor no hablamos. Colores de mujeres y afeminados, colores cursis y blandos. No, eso no va conmigo.
El marrón nunca me ha gustado, siempre me recuerda... Que no, que no me gusta y punto.
Con el violeta no me identifico. Demasiado exclusivo y raro.
El azul no es de hombres. Con eso ya está todo dicho. No es de hombres. Azul cielo, cielito lindo... ¡Vamos, hombre! Al azul no lo elijo.
Bueno, vamos a ir terminando, que quiero dejar esto claro.
Y ya he decidido.
Por eliminación y por equidistancia, por afinidad y prudencia, me quedo con el gris.
Mejor así, que para un momento tan importante es mejor dejar las prisas.
Y ya sentado en su cómodo sillón, fue mirando el catálogo de colores con mucha atención. Descartó casi todas las gradaciones; en ese aspecto lo tenía muy claro, un rojo es un rojo y un negro es un negro. Le gustaban las cosas netas, el chocolate espeso.
Bueno, empecemos.
El blanco, descartado. Demasiado claro, no dice nada y se ensucia con sólo mirarlo. Además, la gente se rinde mostrando una bandera blanca. Y la nieve, la nieve blanca, demasiado helada.
El negro, también, descartado. La noche negra, la boca del lobo, el sucio carbón.
El rojo. Mira que me tienta, tan vivo y español. El rojo sangre, el rojo sexo. Tampoco, demasiado ajetreo, porque un rato está bien, pero luego...
Del amarillo y el rosa, mejor no hablamos. Colores de mujeres y afeminados, colores cursis y blandos. No, eso no va conmigo.
El marrón nunca me ha gustado, siempre me recuerda... Que no, que no me gusta y punto.
Con el violeta no me identifico. Demasiado exclusivo y raro.
El azul no es de hombres. Con eso ya está todo dicho. No es de hombres. Azul cielo, cielito lindo... ¡Vamos, hombre! Al azul no lo elijo.
Bueno, vamos a ir terminando, que quiero dejar esto claro.
Y ya he decidido.
Por eliminación y por equidistancia, por afinidad y prudencia, me quedo con el gris.

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