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miércoles, 20 de diciembre de 2017

COLORES

Se tomó su tiempo. 
Mejor así, que para un momento tan importante es mejor dejar las prisas. 
Y ya sentado en su cómodo sillón, fue mirando el catálogo de colores con mucha atención. Descartó casi todas las gradaciones; en ese aspecto lo tenía muy claro, un rojo es un rojo y un negro es un negro. Le gustaban las cosas netas, el chocolate espeso. 
Bueno, empecemos. 
El blanco, descartado. Demasiado claro, no dice nada y se ensucia con sólo mirarlo. Además, la gente se rinde mostrando una bandera blanca. Y la nieve, la nieve blanca, demasiado helada. 
El negro, también, descartado. La noche negra, la boca del lobo, el sucio carbón. 
El rojo. Mira que me tienta, tan vivo y español. El rojo sangre, el rojo sexo. Tampoco, demasiado ajetreo, porque un rato está bien, pero luego... 
Del amarillo y el rosa, mejor no hablamos. Colores de mujeres y afeminados, colores cursis y blandos. No, eso no va conmigo. 
El marrón nunca me ha gustado, siempre me recuerda... Que no, que no me gusta y punto. 
Con el violeta no me identifico. Demasiado exclusivo y raro. 
El azul no es de hombres. Con eso ya está todo dicho. No es de hombres. Azul cielo, cielito lindo... ¡Vamos, hombre! Al azul no lo elijo. 
Bueno, vamos a ir terminando, que quiero dejar esto claro. 
Y ya he decidido. 
Por eliminación y por equidistancia, por afinidad y prudencia, me quedo con el gris.

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