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lunes, 18 de diciembre de 2017

ENREDO

Mientras el cura le casaba, ella tuvo la certeza. Aquella misma noche tejió un hilo que anudó alrededor de su marido. 
Lo mismo hizo con cada uno de sus hijos cuando nacieron, hilos invisibles para dirigir anhelos, escudriñar sentidos. 
Luego también hilos para los amigos propios, los de su marido y los de sus hijos. Información constante, la palabra justa para el desvío, el cambio de dirección. Todo ejecutado con movimientos inapreciables, apenas expresados con una ceja que se levanta en el momento preciso. 
Cuando llegaron las parejas de los hijos, ya comenzó el enredo, demasiados hilos tejiendo la red. 
El control se fue descontrolando, perdió la cuenta entre tanto movimiento. 
Cuando quiso darse cuenta ya era tarde para volver atrás. Sus propias manos estaban hechas un lío. 
Y los demás fueron cortando, pero ella quedó sujeta a ella quedó sujeta a ella quedó....

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