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miércoles, 20 de diciembre de 2017

PONIENDO ORDEN EN EL PLAN


Otra vez aquí, recuperando la memoria. Y cansado, muy cansado. 
Salgo despacio de la cápsula y me encuentro en el lugar esperado, en la época correcta. 
En tan sólo unos minutos vuelvo a poner en orden todo el plan. 
Me quito el traje que llevo, aquí no me hace falta. Conecto la guía mental que de inmediato comienza a explicar el plan, aunque ya lo recuerdo. 
Aún no te lo he dicho, soy inmortal. 
Este es el viaje número doce que emprendo, y se supone que será el último. Si tengo éxito, claro. Lo primero es el refugio, esconder la cápsula y los instrumentos. Luego darles algunas herramientas y después, el fuego y la rueda. 
Pasado un tiempo escogeré a algunos y les enseñaré a hablar. Será, como las otras veces, un proceso largo, de muchos años. Las pinturas, las creencias, la astronomía. 
De vez en cuando descansaré, me mezclaré con ellos, e incluso tendré tiempo de ser feliz, aunque mi hogar esté tan lejos. 
Llegado el momento me iré a vivir entre el Tigris y el Eúfrates, y empezaremos a traer el nuevo tiempo. Esta vez no puedo fallar, necesito que los conocimientos vayan al lugar adecuado. Ellos se vuelven locos cuando descubren las herramientas, y sólo piensan en el control. Y así no hay forma de continuar. 
En Egipto existe un fallo estructural que nos lleva a descarrilar en el siglo veintiuno. He de corregirlo. 
Esta es mi última oportunidad; si algo sale mal, en el futuro no habrá inmortales, no habrá hombres, no habrá nadie. 
Y la Tierra girará, sola, yerma y brutalmente radioactiva.

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