Era, sobre todo, una mujer de letras.
No resultaba difícil averiguarlo, viendo sus pequeñas orejas, eses minúsculas.
O esas piernas tan eles, tan ellas.
Dedos de íes, boquita de o menuda.
Y esos pechos boyantes de B mayúscula.
De lejos, ese andar desgarbado con su cuerpo de jota.
O ese alegre fin de semana, haciendo eses de madrugada...
Y ya de noche, su cuerpo cansado durmiendo entre zetas.
¡Ay! Cómo me gustaba ese cuerpo de vocabulario.
No resultaba difícil averiguarlo, viendo sus pequeñas orejas, eses minúsculas.
O esas piernas tan eles, tan ellas.
Dedos de íes, boquita de o menuda.
Y esos pechos boyantes de B mayúscula.
De lejos, ese andar desgarbado con su cuerpo de jota.
O ese alegre fin de semana, haciendo eses de madrugada...
Y ya de noche, su cuerpo cansado durmiendo entre zetas.
¡Ay! Cómo me gustaba ese cuerpo de vocabulario.

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