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domingo, 10 de diciembre de 2017

LO QUE DE VERDAD IMPORTA

Suena el despertador. Ángel Aguirre se despereza y sale de la cama. Aún no ha salido el sol. 
Se toma un café con leche de puchero con dos magdalenas caseras y sale de la casa. Se dirige hacia la caseta de los aperos. Hoy va a quitar la hierba que invade la huerta, abrirá catorce hoyos para plantear las oliveras y, por último, encañará los tomates. 
Ángel tiene sesenta y cinco años. Su padre fue agricultor y está sintiendo lo que su padre sintió. 
Ahora suda años de barro y sol. Le duele la espalda, las venas le marcan el pulso del corazón en las sienes. 
Al mediodía hace un alto. Saca el almuerzo de la tartera y busca una sombra para comer y echar una siesta. 
Mientras se le cierran los ojos, piensa en los años que pasó amasando la enorme fortuna que tiene, y en lo poco que faltó para perder el sentido de lo que de verdad importa.

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