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jueves, 21 de diciembre de 2017

EL PRIMER SÁBADO DE CADA MES


El primer sábado de cada mes, esa es la frecuencia. 
Inventó una reunión con antiguos compañeros en una casa de campo. 
Inventó que allí no había cobertura. 
Y, aunque era cierto, inventó que se aburría en casa, que necesitaba por lo menos un día al mes. Así forja una nueva rutina, complementaria de la otra, la de su sosa señora. 
Su señora no muestra signo de sospecha, aunque sospecha que le daría igual de saberlo. 
Los años están haciendo su efecto, desgastando lo que queda de afecto; más bien poco. 
Y cada sábado, al volver, se sienta en su sillón, silencioso y ligeramente arrepentido. 
Mira a su señora mientras saborea un güisquito. 
El sábado que viene será distinto. 
Cuando vuelva a casa ese marido, encontrará a su señora sentada en su sillón, saboreando un güisquito; mirándole silenciosa, sí, aunque sin pizca de arrepentimiento.

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