-Mi mujer y yo tenemos los ojos abiertos como platos.
Abiertos como platos es una expresión en desuso, pero muy conveniente para estos excitantes momentos. Estamos celebrando nuestro aniversario. Llevamos juntos la friolera... Perdón, parece que ya empieza.
Mira, nos colocan en la plataforma, una de las nuevas, grande y cómoda. Y somos más de cinco mil personas. Todo permanece en completa oscuridad gracias al sistema triple O, de opacidad por exclusión extra luminal. Apenas puedo notar la presencia de mi esposa, que está a mi lado. Sentimos el zumbido previo y, gradualmente, aparece ante nuestros ojos en todo su esplendor, el famoso Acueducto de Segovia.
No puedo controlar una expresión sonora, cargada de admiración. El viejo acueducto está aquí, y yo apenas puedo creerlo. Cada piedra llena de sentido, hablándonos de tiempos lejanos.
Hace ya muchos años que no siento una emoción semejante, tan cargada de intensidad.
Abiertos como platos es una expresión en desuso, pero muy conveniente para estos excitantes momentos. Estamos celebrando nuestro aniversario. Llevamos juntos la friolera... Perdón, parece que ya empieza.
Mira, nos colocan en la plataforma, una de las nuevas, grande y cómoda. Y somos más de cinco mil personas. Todo permanece en completa oscuridad gracias al sistema triple O, de opacidad por exclusión extra luminal. Apenas puedo notar la presencia de mi esposa, que está a mi lado. Sentimos el zumbido previo y, gradualmente, aparece ante nuestros ojos en todo su esplendor, el famoso Acueducto de Segovia.
No puedo controlar una expresión sonora, cargada de admiración. El viejo acueducto está aquí, y yo apenas puedo creerlo. Cada piedra llena de sentido, hablándonos de tiempos lejanos.
Hace ya muchos años que no siento una emoción semejante, tan cargada de intensidad.
Las dos
horas se esfuman en un instante, las luces vuelven y el acueducto, tan real
hace un momento, desaparece; en su lugar queda el espacio ruinoso del presente.
En silencio
absoluto, mi señora y yo nos cogemos de la mano y entramos en la nave que nos
devolverá, en unos instantes, a nuestro planeta, en Aldebarán.
Aún no nos hemos ido y ya estoy deseando volver aquí, a la tierra de nuestros antepasados.

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