-En aquellos días estábamos todos entre sorprendidos y preocupados. No, era peor. Sabíamos que aquello no era… bueno, era tan...raro. Eran nuestros hijos.
No era una noticia en el telediario que ocurría en un país americano. Todo aquello ocurría en nuestras casas, en nuestro barrio. Y era... ¡Qué locura!
Los médicos les hacían radiografías, análisis de sangre..., en fin, buscaban explicaciones, y nosotros se las exigíamos, claro. Estábamos asustados. Y eso que, por lo demás, ellos no parecían tener o sentir nada malo.
¿Cómo? Ah, sí. Los niños se juntaban entre ellos, como siempre, pero jugaban a aquellos juegos raros. Hacían esos gestos así, o así... Pero siempre callados.
Imagínese nosotros, los colegios...y luego...ya no hablaron más. No, no todos, sólo los que nacían, los nuevos.
Sus ojos... A los tres años de aparecer los primeros...imagínese el silencio. Si, si, ya le digo que, por lo demás ... Pero nosotros ya estamos viejos. Nos juntamos con los de nuestra edad y hablamos, hablamos, aunque ya no sabemos qué decir, qué decirnos.
Ellos ya son grandes, y nos quieren. Y nos miran con esos ojos tan... Pero nosotros ya...bueno, el silencio.
Y seguimos sin entender, aunque ellos parecen estar bien.
No era una noticia en el telediario que ocurría en un país americano. Todo aquello ocurría en nuestras casas, en nuestro barrio. Y era... ¡Qué locura!
Los médicos les hacían radiografías, análisis de sangre..., en fin, buscaban explicaciones, y nosotros se las exigíamos, claro. Estábamos asustados. Y eso que, por lo demás, ellos no parecían tener o sentir nada malo.
¿Cómo? Ah, sí. Los niños se juntaban entre ellos, como siempre, pero jugaban a aquellos juegos raros. Hacían esos gestos así, o así... Pero siempre callados.
Imagínese nosotros, los colegios...y luego...ya no hablaron más. No, no todos, sólo los que nacían, los nuevos.
Sus ojos... A los tres años de aparecer los primeros...imagínese el silencio. Si, si, ya le digo que, por lo demás ... Pero nosotros ya estamos viejos. Nos juntamos con los de nuestra edad y hablamos, hablamos, aunque ya no sabemos qué decir, qué decirnos.
Ellos ya son grandes, y nos quieren. Y nos miran con esos ojos tan... Pero nosotros ya...bueno, el silencio.
Y seguimos sin entender, aunque ellos parecen estar bien.

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