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miércoles, 19 de abril de 2017

SALAS DE ESPERA

En la residencia hay dos salas de espera. 
Mi padre habla poco, ve menos y no oye apenas nada. 
Le limpio los mocos y la baba que le cuelga. Luego los ojos con un pañuelo húmedo. 
Otro espera canturreando. Catapún, catapera, polichinela... 
Otro más duerme, siempre duerme su espera. 
Y el que cuenta cosas del pasado. De pasados lejanos, de cuando la vejez era pura fantasía. 
El último de ellos simplemente mira. Mira a su alrededor, sin decir nada, mientras espera. 
En la residencia de ancianos hay dos salas de espera. 
En una están esperando. En otra, las visitas esperan la espera.

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