En la residencia hay dos salas de espera.
Mi padre habla poco, ve menos y no oye apenas nada.
Le limpio los mocos y la baba que le cuelga. Luego los ojos con un pañuelo húmedo.
Otro espera canturreando. Catapún, catapera, polichinela...
Otro más duerme, siempre duerme su espera.
Y el que cuenta cosas del pasado. De pasados lejanos, de cuando la vejez era pura fantasía.
El último de ellos simplemente mira. Mira a su alrededor, sin decir nada, mientras espera.
En la residencia de ancianos hay dos salas de espera.
En una están esperando. En otra, las visitas esperan la espera.
Mi padre habla poco, ve menos y no oye apenas nada.
Le limpio los mocos y la baba que le cuelga. Luego los ojos con un pañuelo húmedo.
Otro espera canturreando. Catapún, catapera, polichinela...
Otro más duerme, siempre duerme su espera.
Y el que cuenta cosas del pasado. De pasados lejanos, de cuando la vejez era pura fantasía.
El último de ellos simplemente mira. Mira a su alrededor, sin decir nada, mientras espera.
En la residencia de ancianos hay dos salas de espera.
En una están esperando. En otra, las visitas esperan la espera.

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