
Son las dos de la madrugada.
En un portal, amparado por la oscuridad, un muchacho adicto y mugriento, que ha fracasado en todo lo que podía fracasar, se dispone a inyectarse una dosis de heroína de muy mala calidad. Aún no sabe que sufrirá un colapso, que lo encontrará alguien y lo llevará a un hospital, y que después de un tiempo hallará la fuerza para dejar atrás su sórdida historia, se enamorará, tendrá dos hijos y será feliz.
Son las dos de la madrugada.
En el mismo edificio y al mismo tiempo, un muchacho que ha tenido éxito en todo lo que podía tenerlo, trabajo, dinero y estatus, se dispone a terminar una tarea que le llevará toda la noche. Aún no sabe que sufrirá un colapso, que lo encontrará alguien y lo llevará a un hospital, y que después de un tiempo encontrará la fuerza para dejar atrás su sórdida historia, se enamorará, tendrá dos hijos y será feliz.

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