No veía bien, el médico le dijo que tenía cataratas, a ella que no tenía nada.
Pidió a un señor que pasaba por ahí, que le leyera la carta que había recibido. Le quitaban la pensión que aún cobraba del marido que ya murió.
Ahora sí que se había puesto la cosa seria.
Hizo un repaso por su memoria, pero no encontró a nadie a quien acudir.
Hace tiempo le vino a ver una señora del ayuntamiento, pero no había vuelto.
Ningún vecino la conocía. No le quedaban amigas de cuando aún era vieja.
Se hizo de noche, y con la carta en la mano, se fue a la cocina.
Llorando cerró la puerta. Llorando abrió el gas de la cocina. Llorando comprobó, llorando, que no quedaba gas en la botella. ¡¡Esto ya era el colmo!!
Entonces le dio un ataque y, desinflada, quedó llorando en el suelo.
Llorando de risa, triste óxido nitroso.
Pidió a un señor que pasaba por ahí, que le leyera la carta que había recibido. Le quitaban la pensión que aún cobraba del marido que ya murió.
Ahora sí que se había puesto la cosa seria.
Hizo un repaso por su memoria, pero no encontró a nadie a quien acudir.
Hace tiempo le vino a ver una señora del ayuntamiento, pero no había vuelto.
Ningún vecino la conocía. No le quedaban amigas de cuando aún era vieja.
Se hizo de noche, y con la carta en la mano, se fue a la cocina.
Llorando cerró la puerta. Llorando abrió el gas de la cocina. Llorando comprobó, llorando, que no quedaba gas en la botella. ¡¡Esto ya era el colmo!!
Entonces le dio un ataque y, desinflada, quedó llorando en el suelo.
Llorando de risa, triste óxido nitroso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario