El local estaba lleno y yo me tomaba un café, sólo, en una mesa discreta.
El camarero no daba abasto en un vértigo de ires y venires.
La impaciencia del joven cliente iba in crescendo, hasta que un "puto camarero" brotó, matando, de su boca.
El camarero se acercó a su mesa con una sonrisa tan leve como precisa, posando su mirada dentro de la suya.
El chico quiso apartar sus ojos, sin éxito. Y el camarero extrajo la consumición, que aún no había sido pedida, de su bandeja vacía.
Luego miró al testigo, que era yo, dejándome la clara sensación de haber conocido a un hombre de conocimiento.
La impaciencia del joven cliente iba in crescendo, hasta que un "puto camarero" brotó, matando, de su boca.
El camarero se acercó a su mesa con una sonrisa tan leve como precisa, posando su mirada dentro de la suya.
El chico quiso apartar sus ojos, sin éxito. Y el camarero extrajo la consumición, que aún no había sido pedida, de su bandeja vacía.
Luego miró al testigo, que era yo, dejándome la clara sensación de haber conocido a un hombre de conocimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario