El gobierno, falto de recursos, puso en venta un lote de universos.
No tardó mucho en aparecer un comprador, un millonario que, después de pagarlo, se quedó en la indigencia.
Desde debajo del puente al que se mudó a vivir, cada noche contemplaba extasiado el firmamento, sabiendo que, gracias a su inversión, miles de millones de billones de trillones de estrellas, elevado a la enésima potencia, eran de su exclusiva posesión.
No tardó mucho en aparecer un comprador, un millonario que, después de pagarlo, se quedó en la indigencia.
Desde debajo del puente al que se mudó a vivir, cada noche contemplaba extasiado el firmamento, sabiendo que, gracias a su inversión, miles de millones de billones de trillones de estrellas, elevado a la enésima potencia, eran de su exclusiva posesión.

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