Vistas de página en total

domingo, 2 de abril de 2017

ALICIA DELICIA

Dos años de noviazgo y me casé con ella, una mujer maravillosa, Alicia. Yo le decía que era una delicia y ella reía. Y yo la amaba con todo mi corazón. El día en que le pedí que se casara conmigo me miró con cierta preocupación, y me dijo que sí, pero con una condición, que no abriera nunca cierto cajón de un mueble. Yo se lo prometí y ella relajó su rostro, aliviada. Un día, cuando ya llevábamos algunos años de indecente felicidad, no pude soportar más mi curiosidad, y aprovechando una ausencia, abrí el cajón. Había una botella. La abrí. Al probar el oloroso líquido mengüé hasta desaparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario