La conocí en un bar, justo cuando ya me iba a retirar.
Se acercó donde yo estaba. Me pidió veinte euros para nosequé. Pero, ¡como la iba a escuchar, si me quedé turumba sólo con tenerla tan cerca! Cuando se los di noté que estaba como nerviosa.
¿Puedo sentarme? Dijo. Y yo, ¡pues claro!
Estuvo un momento mirándome.
¿Tienes novia? Me pregunta.
No.
Pues vamos al baño.
Madre mía, mi día de suerte! Me llevó al de mujeres, entramos y cerró la puerta.
Se lanzó a mi cuello y me besó con un beso laaaargo. Después del morreo dijo que me quería. Así: ¡te quiero! ¡¡Te quiero!! ¡¡¡TE QUIEROOOO!!!.
Las oes últimas eran como moduladas, muy sensuales.
Yo me digo: ¡calma, calma! Pero termino admitiendo que esto es ¡Amor a primera vista!
Ahora me baja los pantalones y ¡me los quita!
Cierra los ojos, me dice. Y yo los cierro. Tengo la polla que me explota. Me la coge con una mano y yo me dejo.
Cuando estoy llegando al clímax ella se para. Me deja en el suelo boqueando como un pez fuera del agua y se va con prisa.
Aunque me siento atolondrado, logro ponerme en orden y salgo.
La veo allí, en el fondo, con una amiga. Me señala, riendo sin recato.
Decepcionado, voy a pagar. Quiero irme a casa y olvidar.
El camarero pone cara de perro cuando ve que no encuentro mi cartera.
Se acercó donde yo estaba. Me pidió veinte euros para nosequé. Pero, ¡como la iba a escuchar, si me quedé turumba sólo con tenerla tan cerca! Cuando se los di noté que estaba como nerviosa.
¿Puedo sentarme? Dijo. Y yo, ¡pues claro!
Estuvo un momento mirándome.
¿Tienes novia? Me pregunta.
No.
Pues vamos al baño.
Madre mía, mi día de suerte! Me llevó al de mujeres, entramos y cerró la puerta.
Se lanzó a mi cuello y me besó con un beso laaaargo. Después del morreo dijo que me quería. Así: ¡te quiero! ¡¡Te quiero!! ¡¡¡TE QUIEROOOO!!!.
Las oes últimas eran como moduladas, muy sensuales.
Yo me digo: ¡calma, calma! Pero termino admitiendo que esto es ¡Amor a primera vista!
Ahora me baja los pantalones y ¡me los quita!
Cierra los ojos, me dice. Y yo los cierro. Tengo la polla que me explota. Me la coge con una mano y yo me dejo.
Cuando estoy llegando al clímax ella se para. Me deja en el suelo boqueando como un pez fuera del agua y se va con prisa.
Aunque me siento atolondrado, logro ponerme en orden y salgo.
La veo allí, en el fondo, con una amiga. Me señala, riendo sin recato.
Decepcionado, voy a pagar. Quiero irme a casa y olvidar.
El camarero pone cara de perro cuando ve que no encuentro mi cartera.

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