Vistas de página en total

viernes, 21 de abril de 2017

ME LLEVO VEINTICINCO

Hoy murió Juan José, noventa y dos años, que hasta hace cuatro días era el viejo más alegre y vitalista de toda la residencia. Mucho más que algunos de sesenta. 
 Me gustaba tratarle, hablar con él. Siempre tenía historias fascinantes que contar. Fue cazador, tratante de caballos, vendedor de coches usados y mil oficios más. 
Era listo como nadie y, además, inteligente. 
 Tenía palabras de aliento para los depresivos, palmadas en el hombro para los agobiados, pequeños regalos para los olvidados. 
 Desde que le conozco usaba un tic a cada momento. Decía, como sin venir a cuento: y me llevo tres. 
 Al preguntarle me dejaba una sonrisa triste, desvaída, pero ni una palabra. 
 Le tenía mucho cariño. A veces le sentí más vivo de lo que yo me sentía. 
Me pregunté de dónde sacaba esa fuerza, esa energía arrolladora. 
 Dos días antes de morir le dije si, por favor, me quería contar eso de que "me llevo tres". 
 En voz baja me contó que una vez se enroló de mercenario en un conflicto africano. 
Allí mató a tres. 
 Tanto horror y tanta muerte le hizo sentir la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario