Lleno de furia me dispuse a encontrar al responsable. No podía andar muy lejos. Las pruebas estaban cerca y yo no podía consentirlo de ninguna manera.
Pregunté a los vecinos, a los pasajeros, a los policías de paisano. Nadie me supo dar pistas y yo no estaba dispuesto a olvidar.
Cuando lo descubriera haría que lo pagara caro.
Pasaba el día y ya me estaba cansando. Tendré que parar un rato, pensé, y seguir mañana.
Al final de la tarde caí rendido. Había fracasado.
Por más que indagué no pude dar conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario