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sábado, 29 de abril de 2017

EL NUEVO GUARDÉS

            El cazador hacía su ruta diaria de forma ordenada, observando cada rincón e intentando descubrir indicios de que algo estaba fuera de lugar.
            Buscaba y examinaba huellas, oía atentamente los sonidos del bosque, de sus habitantes. Especialmente prestaba atención a todo lo que le pudiese poner en la pista del lobo. Su batalla personal era matarlo.
            Ese lobo encarnaba el Mal, y él mismo era el brazo que dios había enviado para hacerlo desaparecer.
            Conocía a los otros cazadores, a los leñadores y, en general  a toda persona que tuviera algún interés en andar por los infinitos vericuetos del bosque.
Imagen relacionada            Y, por supuesto, sabía quién era la abuela.
            Al poco tiempo de llegar al bosque fue a visitarla.
                        -Buenos días, abuela.
                        -Buenos días. Dígame qué se le ofrece.
                        -Soy el nuevo guardés. ¿Todo bien por aquí?
                        -Oh, sí. Todo esto es muy tranquilo.
                        -Pues me han dicho que hay un lobo que ronda por aquí cerca.
                        -¿Un lobo, dice? Yo nunca lo he visto.
                        -Bueno, pues no se fíe, abuela, que los lobos mejor muertos. Tenga             cuidado, y si lo ve, avise, que yo daré cuenta de él.
                        -Así lo haré. Adiós.
                        -Hasta luego.
                        -El bosque contiene en su interior muchos misterios.
            Lobos con corazón noble.

            Cazadores de corazón sangriento.

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