EL HOMBRE DE LA MALETA
Al hombre de la maleta le dolía la espalda.
Casi sin darse cuenta se le fue instalando, hasta que un día ya le pareció que era parte de su espalda. El dolor camuflado, el hombre de la maleta despistado.
Se iba haciendo mayor hasta que un día se agachó, y ese dolor se hizo de día y se asomó.
El médico le sugirió que aligerara un poco el peso. "Ah, claro, era eso".
Así que abrió su maleta y sacó todas las maletas que contenía.
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