Aquel domingo me adentré por el camino hacia el bosque. Me gusta caminar, andar el camino, beber su silencio a sorbitos.
Y por el silencio.
Por eso me sorprendió esa voz que venía de ningún sitio. Miré hacia atrás pero no vi a nadie. Seguí mi camino.
Pronto volví a escuchar esas frases sin aparente sentido. "Hola", dije yo como buscando su origen, pero no vi a nadie.
Cansado, me senté bajo un gran árbol, y allí, medio dormido, volví a oír esa voz, pero esta vez era muy claro el sonido.Le hablaba el árbol a mi corazón.
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