Para
eso llegó su ave, para eso. Por la mar, para amarle.
Para
eso llegó suave al paraíso, para y sopla el suave viento. Bien todo lo que el
viento sabe. Y lo que acá ve se lo lleva el tiempo a tiempo de citar lo que
aquí al oído recito.
Que
he fraguado tu beso, y aguado tuve eso, al lado del pájaro, del pájaro alado. A
la docena de gentes de mar que amando doman su afán.
Y
aquí están, navegando en la suavidad tras el ave del paraíso.
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