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viernes, 1 de septiembre de 2017

RAZÓN

La razón, cuando toma el mando, deja nuestra vida hecha una línea recta.
Sí, es triste, pero es verdad.
Dice, cargada de razón, que todo lo que no es razonable no tiene crédito.
La razón es muy amiga de la ciencia. Si lo dice la ciencia, mola. Si la ciencia no lo demuestra, chungo.
Y yo, qué quieren que les diga, entiendo a la razón, porque sin ella quizás no podríamos sobrevivir, ya que se encarga de medir y calcular, de construir, de legislar, de fabricar, de estipular, de concretar.
Es la parte izquierda de nuestro cerebro.
Y la razón hace una cosa bien curiosa, a la parte derecha del cerebro apenas le deja sitio para manejar algunas nociones abstractas, espaciales y temporales, los sueños...cosas así. Pero cuando abre de verdad la puerta, zas, colleja. Una comedia razonable y profusamente razonada: se le ha ido la olla, dicen. Y se quedan tan frescos.
Que vienen los yoguis hablando de la supermente, ni caso. Que si un satori, están chiflados, que si las moradas de santa Teresa, un papiloma cerebral, que si me sentí uno con lo divino en una experiencia cumbre, pastillas y a otra cosa. Y ya saben ustedes cuál es la razón de este desinterés por indagar en la cosa espiritual; no está comprobado.
Y ahí hay que darle la razón a mi razonable, son experiencias que no se suelen dejar medir. Es muy complicado mantener a una persona toda la vida con los cables enchufados, esperando que se le ocurra tener una de esas experiencias.
Y eso que entre los científicos se encuentran algunos bastante interesados. Buenos, a estos los descalificamos en un plis plas. De hecho se descalifican solos. El mero hecho de que pierdan el tiempo con semejantes estupideces ya lo dice todo.
¿Vida después de la muerte, dice usted?
Ya puedes imagínate todos esos que cuentan su experiencia en YouTube, seguro que buscan vender su libro. Todos, claro. Incluso esa gente, que en vez de gloria y fama puede encontrarse con el desprestigio, la mofa y el escarnio público. De hecho, no es muy razonable que tanta gente se exponga de esa manera.
En cuanto a las experiencias aisladas, las que ocurren entre gente normal y corriente, esas suelen ser tratadas en consultas médicas, así nos quitamos algunas preguntas molestas.
La razón no quiere hacer un estudio serio, no sesgado, no vaya a ser que se quede sin su reino, el reino de la línea recta
Y la gente, que no es tonta, cuando tiene algunas de esas experiencias, se calla, para que no se rían, claro, para que no les digan que están más pallá que pacá.
Y bueno, si al final tenemos que admitir que existen, que están ahí, que a veces he sentido el espíritu invadiendo en toda su intensidad, dejándome temblando al descubrir que el espíritu, el hecho espiritual y que nosotros mismos somos más espíritu que otra cosa, mejor decir que se debió a un mal funcionamiento del cerebro, algún cortocircuito que nos hizo creer en cosas que no son, locura y alucinación.
Pues eso, que le ponemos un nombre científico y sanseacabó.
Y sí aún me vas a dar la tabarra con eso, venga, demuéstralo.
Bueno, miles de personas han tenido, y tienen, miles de ese tipo de experiencias con sustancias visionarias. Pero esas no valen, se trata de paraísos artificiales.
Y así hasta el infinito.
Por cierto, en los cientos de casos en que gentes han contado este tipo de experiencias, nunca se habla de religión, si acaso apelan a la única figura que se acerca a lo que les enseñó su educación, la figura de dios, un dios que, en estos casos, no ofrece mandamientos, sino pura experiencia. 
Curioso, ¿verdad?

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