Viernes, el consejero le lleva al rey todos los documentos que tiene que firmar.
No le da tiempo para leernos, pero para eso tiene al consejero.
El consejero sale de puntillas mientras el rey, aburrido, firma.
Como todos los viernes, cuando vuelve a recoger los documentos, el rey está amodorrado en la mesa.
Antes de salir, el consejero mira al dormido rey y le deja una sonrisa.
Una de las firmas es un suicidio.
No le da tiempo para leernos, pero para eso tiene al consejero.
El consejero sale de puntillas mientras el rey, aburrido, firma.
Como todos los viernes, cuando vuelve a recoger los documentos, el rey está amodorrado en la mesa.
Antes de salir, el consejero mira al dormido rey y le deja una sonrisa.
Una de las firmas es un suicidio.

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