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martes, 26 de septiembre de 2017

EL RELOJ DE HUMO

Cada día, sobre las ocho de la mañana, llega y se sienta en las escaleras de abajo de mi casa. Saca una litrona de cerveza y se lía un buen porro de marihuana. Es un reloj. Cuando huelo a maría, es que son las ocho. 
En los últimos meses ha adelgazado mucho, la cara se le ha llenado de huesos y pellejo. 
Tiene un amigo de calle, buen chaval, con la pinza floja. Está todo el día rebuscando entre la gente algunos euros para tabaco. O lo que sea. 
El otro día lo vi por la calle, iba llorando. Le pregunté. Me dijo que a su amigo, el reloj de humo, le habían dicho que tenía un cáncer de hígado. Lo siento. Se aleja. 
Al día siguiente les veo en su sitio, debajo de mi casa. 
No falta la litrona ni el porrazo. 
Sobra piel en su cara. 
Sobran los comentarios.

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