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martes, 26 de septiembre de 2017

RECUERDA

 -Buenos días, ¿cómo estás?
 -Pues... no sé... bien... 
 - ¿Que podemos hacer esta mañana? 
 -Yo...ahora mismo... Ufff...
 -Vale, nos quedamos aquí.
 -Sí, mejor aquí...
 -Oye, ¿recuerdas tu nombre?
 -Sí, claro... mi nombre... mi nombre...
 -No lo recuerdas. 
 -No. 
 - ¿Y quieres saberlo? 
 - pueees... Sí, claro. 
 - te llamas Eulalio. 
 - ¡Eulalio! Pues claro que sí, Eulalio... 
 - ¿Qué más cosas recuerdas de ti, de tu vida... 
 - yo... No recuerdo nada. 
 - haz un esfuerzo, venga.
 - me llamo Eulalio... mis padres... nací en... en... ¡No puedo! 
 - tranquilo, no pasa nada, déjalo. Seguro que no tienes hambre, ¿verdad? 
 - no, nada de hambre. 
 - qué curioso, no tienes hambre. Y, ¿recuerdas qué comiste ayer? 
 - pues no, y es un poco raro, sí. 
 - y tampoco sabes nada de porqué estamos aquí. 
 - me gusta mi casa.
 - Sí, aquí te sientes a gusto.  ¿quieres que entremos en la habitación de al lado?
 - ahora no, luego. 
 - ¿luego? ¿Cuándo será luego? 
 - pues...dentro de un rato.
 - Eulalio, llevamos aquí metidos mucho, mucho tiempo.
 - si.
 - si no recuerdas, no nos vamos.
 - ¿a dónde? 
 - a un sitio estupendo. 
 - ¿y allí estaré bien? 
 - más que eso, allí serás completamente feliz. 
 - ¿seguro? 
 - Eulalio, hoy estás en el buen camino, no te desvíes y...recuerda. Nos va la vida en ello... ¿Sí?
 -la vida, la vida, sí, a ver...mis padres, mis padres, ella era dulce como el membrillo, sus besos, su olor, y él era algo como los chopos, golondrino, trovador y rey de la creación. Mi pueblo, de casas con macetas, don diego de noche, laúd y pandereta con botella de anís, niños asilvestrados, eternos veranos. Crecí y llego hasta ti. Nos queremos y nos casamos. Pasa el tiempo y... pasó aquello... 
 - ¿Qué fue...aquello? 
 - no lo recuerdo. 
 - Eulalio, vamos a entrar en la habitación de al lado. 
 - no, aún es pronto. 
 - ¿recuerdas lo que hiciste ahí?
 - Sí, lo recuerdo. Un día, perdí el norte de mi vida. Aburrido de existir me puse celoso, todo el día y todos los días. Te vigilaba y, a veces, te seguía por las calles. Tú te portaste de maravilla, otra en tu lugar me habría dejado plantado a las primeras de cambio. 
 - sigue, Eulalio, sigue, estamos cerca. 
 - un día me desperté y te maté de un hachazo. 
 - eso es, Eulalio, así fue.
 - pero ¡qué horrible! Y tú estás muerta.
 -sí, ahora lo has recordado y eso es lo que importa. Ahora podemos irnos. 
 - ¿irnos? ¿Los dos? Pero... Tú estás muerta..., y yo...... 
 - recuerda, Eulalio, recuerda...

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