Luego dicen que los ricos no sufrimos.
Pero sí, nosotros también tenemos nuestro corazoncito.
Por eso, cuando salió de la sala de operaciones toda llena de gasas ensangrentadas y el cuerpo morado, no pude evitar sentir eso que siente la gente normal, una cosa que te encoge el cuerpo y que te hace plantearte la vida de otra forma.
Entonces el dinero ya no lo es todo, ni las marcas de lujo, ni los grandes negocios, ni el dinero, ni... Ni tener, yo que sé, todo lo que tengo.
Cuando abrió los ojos y se encontró con los míos entendí que, bueno, estooo, que eso, que no lo es todo. El dinero, digo. Que hay más cosas en el mundo, y que algunas cosas se pueden hacer sin necesidad de dinero. O por lo menos eso dicen.
No sé, pero a mí me ha cambiado la vida estar tan cerca de la muerte.
Me lo dijo el cirujano, que sabe mucho de lo suyo y es muy caro.
Bueno, voy a apagar el Skype.
A ver ahora cuanto tardan en la rehabilitación.
Y luego dicen que los ricos no sufrimos. Pues aquí estoy yo para demostrar que tenemos sentimientos. Dinero sí, pero también cosas más internas, más humanas, ¿no?
En fin, ¡Que ganas tengo de que me devuelvan a mi perrita!
Pero sí, nosotros también tenemos nuestro corazoncito.
Por eso, cuando salió de la sala de operaciones toda llena de gasas ensangrentadas y el cuerpo morado, no pude evitar sentir eso que siente la gente normal, una cosa que te encoge el cuerpo y que te hace plantearte la vida de otra forma.
Entonces el dinero ya no lo es todo, ni las marcas de lujo, ni los grandes negocios, ni el dinero, ni... Ni tener, yo que sé, todo lo que tengo.
Cuando abrió los ojos y se encontró con los míos entendí que, bueno, estooo, que eso, que no lo es todo. El dinero, digo. Que hay más cosas en el mundo, y que algunas cosas se pueden hacer sin necesidad de dinero. O por lo menos eso dicen.
No sé, pero a mí me ha cambiado la vida estar tan cerca de la muerte.
Me lo dijo el cirujano, que sabe mucho de lo suyo y es muy caro.
Bueno, voy a apagar el Skype.
A ver ahora cuanto tardan en la rehabilitación.
Y luego dicen que los ricos no sufrimos. Pues aquí estoy yo para demostrar que tenemos sentimientos. Dinero sí, pero también cosas más internas, más humanas, ¿no?
En fin, ¡Que ganas tengo de que me devuelvan a mi perrita!

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