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domingo, 17 de septiembre de 2017

DOMINGO POR LA MAÑANA

Me encantan los domingos por la mañana, despertar después de una noche agitada, ya sabe usted a qué me refiero. 
Ella está a mi lado, entre las sábanas, con su blanca piel, su melena como una catarata cayendo sobre su espalda. 
Me levanto despacio, hoy no trabajo, y me hago un café. 
Mientras me lo tomo a pequeños sorbos pienso en mi buena fortuna. Tengo trabajo bien pagado, con nómina, y mis jefes están contentos conmigo. Vivo solo y apenas tengo gastos y, de vez en cuando puedo disfrutar de compañía. Femenina, claro. 
Y quizás porque mi primera novia me rechazó al mes de salir juntos, no quiero tener una relación seria, duradera. Me he acostumbrado y ya no quiero otra cosa que relaciones cortas e intensas. Como la que tengo a mi lado hoy. 
Lleva en casa cuatro días, pero mañana o pasado todo terminará, y yo volveré a esperar otra oportunidad, alguna chica nueva que me haga tilín. 
La verdad es que no soporto una relación cuando empieza a deteriorarse. 
Y, para qué engañarnos... Así que... 
Ring, Ring...... disculpen un momento, ¿sí? Sí, soy yo, ¿cómo? Claro, para eso estamos. Una chica, sí, veinticuatro años, de acuerdo, esta tarde pasaremos a recoger el cuerpo. 
Si, de nada, gracias por confiar en nuestros servicios.

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