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viernes, 29 de septiembre de 2017

GUILLOTINA

Os digo que impresiona. Una cosa es verla de lejos, y otra muy distinta estar aquí a su lado. 
Mi cabeza parece a punto de estallar mientras mis ojos se quedan atrapados en la cuchilla. Pienso en la muerte, pero enseguida me atrae el griterío de la gente. Quieren sangre y yo se la voy a proporcionar. 
Toco la guillotina con la mano y me entran unas terribles ganas de vomitar. 
Los gritos se convirtieron en rugidos y me di cuenta de lo poco que faltaba para que todo acabase. 
Bueno, ya vamos. Me coloco en mi sitio despacio. La gente me ve y bajan la intensidad de sus voces. En un momento habrá terminado todo. 
Las autoridades dan la orden. Yo miro a la gente y cierro los ojos. 
Baja la guillotina y la cabeza queda en un baldo, limpiamente separada del cuerpo. 
Luego recojo mis cosas y me voy a casa. 
No ha ido del todo mal la cosa para ser mi primer día de trabajo.

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