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sábado, 24 de febrero de 2018

TONTOS Y ARROGANTES


Recuerdo el 2063, el inicio de la Era cuántica.
A partir de aquella fecha todo era cuántico: la medicina, la física, las artes, las matemáticas, los medios de transporte. Incluso la gente empezó a estar y no estar a la vez, existiendo como una probabilidad.
En cierto modo, los que se adaptaron, convirtieron su existencia en algo verdaderamente mágico. Para los que no, pues se encontraron en una realidad confusa y agobiante.
No era extraño que la gente se suicidase.
También fue por aquel entonces cuando los instrumentos de medición comenzaron a escalar medidas que saltaban de dimensión, llegando en ocasiones hasta la séptima u octava, algo que no todos los científicos estaban dispuestos a asimilar.
Así fue como descubrimos que nuestra conciencia no se encontraba en el cerebro, ni siquiera en el cuerpo. Ni los recuerdos, ni los sentimientos. Así fue como descubrimos la verdad, esa que tanto despreciamos, de aquellos pueblos sabios, ocho mil años antes de Cristo.
Gracias a la ciencia ahora sabemos lo que éramos; tontos y arrogantes.

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