Sabe que está vivo, pero es que hace tanto tiempo ya que está aquí, atendido y primorosamente cuidado... Hoy mismo le van a hacer una nueva transfusión de sangre, es necesario.
El equipo estudia los datos que muestra el visor y prepara los utensilios. Cuando terminan, dejan la habitación en penumbra y desaparecen. El paciente necesita tranquilidad. Pero no duerme, nunca duerme. A su alrededor están las máquinas a las que está conectado. De ellas salen esos finos tubos que se reparten por su anatomía y se funden con el cuerpo.
Hoy se cumplen dos mil años.
Es un enchufado.
La medicina puede.

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