Un día, mientras esperaba que su marido volviera del trabajo, se dio cuenta cabal. Porque las cosas comenzaron de forma sutil, casi sin darse cuenta.
Un gesto contrariado, un tono de voz artificial, pequeñas actitudes denigrantes. Así empezó todo, de forma sutil, casi sin darse cuenta.
Pero ayer, cuando Ignacio le dio la bofetada, Juan Carlos tomó la decisión correcta.
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