Esta escena es observada a través de un monitor por dos científicos, que evalúan el comportamiento autónomo de las criaturas biológicas que han creado.
Pueden observar que, tanto el doctor como la joven pareja, hacen gala de un comportamiento cien por cien humano, sin asomo de duda, sin que se pueda sospechar de su origen programado.
Los dos científicos son llamados a la oficina central, donde serán sometidos a un control rutinario por el creador de estos nuevos humanos, en el que demostrarán qué tan idóneos resultan supervisando a sus compañeros no humanos.
Sí, el creador de siente satisfecho de lo creado, y espera con impaciencia el premio que le prometieron: en el próximo control le cambiarán su viejo cerebro por uno de última generación

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