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domingo, 18 de febrero de 2018

HOY ES DÍA DOS


Una verdadera locura, sí, y yo fui testigo y artífice. Bueno, fui quien descubrió la aplicación que terminó con todas las demás aplicaciones. 
Claro está que dos años antes se implantó la computación cuántica, sin lo cual todo lo demás no hubiese sido posible. Y cuando esa tecnología fue aplicada a los móviles y ordenadores, ya nada volvió a ser lo mismo.  
Con ella puedes hacer lo mismo que con los millones de aplicaciones que se han creado hasta ahora. Trabaja en red y hace inútil la utilización de cualquier otra aplicación. Sirve para todo. Te diriges a la pantalla y le hablas. 
A los seis meses de su implantación, cualquiera podría entrar en cualquier web de cualquier institución. El mismo programa aprendía a hackear lo que se le pusiera por delante. 
A los doce meses se autorediseñó. 
Yo mismo estaba fascinado con su poder. Ella misma se creó un sistema operativo a medida que trabajaba en forma de redes cúbicas, y lo instaló, sin que los humanos pusiesen pararlo, en todos los ordenadores cuánticos del mundo, en todos los móviles. Millones de humanos crearon todo tipo de programas bizarros y quedaron colgados en la nube, a disposición de otros usuarios. Y de la propia aplicación. 
Por cierto, que los gobiernos, viendo el panorama, llevaban ya un tiempo intentando desconectar la red, sin éxito. 
Ayer, el día uno de enero de este año, ofreció a quien quisiera la oportunidad de apretar el botón, el mítico botón. 
Hoy es día dos. Hace mucho frío, pero estoy sudando.

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