Verás, me desperté un poco más temprano de lo habitual, entré al aseo y meé.
Desde el otro lado vi a mí otro yo un poco sorprendido, tanto como lo estaba yo mismo.
Entonces me giré, muy excitado, para investigar cómo era el otro lado del espejo, pero enseguida me tranquilicé y decepcioné al mismo tiempo.
El cuarto de baño, la casa, el pueblo que vi por la ventana, todo aquí era igual que el mundo que dejé al otro lado. Bueno, igual, igual, no. Aquí hace más frío.
Y el otro yo se estaba quitando la camiseta.

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