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lunes, 14 de agosto de 2017

DISCUSIÓN

Si queremos comunicación objetiva con los demás, necesitamos tener en cuenta algunos factores. El principal es querer comunicar realmente y no imponer.
Sencillo, ¿no? Bueno, yo me fío de lo que me digas.
Vale, no queremos imponer ni escamotear al otro un buen argumento. Recuerda que queremos claridad, no sometimiento.
Parece buena idea no usar la ironía, que a veces es usada para aturdir y desarmar.
Ni la retórica abusiva, que lo que hace es enredar y ahogar al otro en paja insustancial.
Y no comerse las palabras del otro, tener la paciencia para dejarlo terminar.
Mantener el volumen controlado; ya sabemos que el volumen nada tiene que ver con la razón, aunque a veces lo olvidemos.
Y el tono. Con el tono decimos tanto como con los argumentos.
Algo que también hace mucho daño son las coletillas que, sutil o groseramente, dejamos caer entre frase y frase.
A ver si reconocemos algunos de estos latiguillos:
Te repites más que el ajo.
¡Y dale, Manuel, al torno!
Esa idea es de fachas.
No tienes ni idea, no sabes de lo que estás hablando.
¡Chúpame los huevos!
Sí tu lo dices...
Si en alguna conversación oyes esto o algo por el estilo, ten por seguro que de ahí no va a salir nada bueno.
En fin, hemos de decidir si lo que queremos es claridad o sumergirnos en un diálogo de besugos.
El objetivo de cualquier discusión es aclarar, obtener una nueva visión después de contrastar los nuevos datos, o mirar los viejos con ojos nuevos.
Ambos discutientes deben salir ganando.
Observa que los políticos sólo discuten para ganar, pero lo que ganan es miseria, tan sólo el favor de un público que les anima a dejar el cerebro fuera de la ecuación.
A todas luces, es una ganancia de mierda. Lo que ganamos es una pérdida general.
Pierde la claridad, perdemos todos, perdemos la coherencia.
Y son estos políticos de risa los que nos proponen una educación de vergüenza, una que eterniza la lacra de no enseñar a discutir con coherencia, a llamar a las cosas por su nombre, a buscar soluciones pactadas, a encontrar el punto medio, a mediar en la conflictos.
Comunicar es hacer de una idea, de un concepto, algo común.
Tengámoslo en cuenta.
Yo, de momento, estoy en el intento.

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