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jueves, 17 de agosto de 2017

BOLAS DE METAL

Después de lo que me pareció una eternidad, y eso lo digo de forma literal, me di cuenta que estaba confinado en una bola metálica. 
La sorpresa fue mayúscula, qué hago yo aquí. 
Al cabo de otra eternidad me di cuenta que no tenía cuerpo. Vaya, eso era una novedad. 
En lo que pareció ser una tercera eternidad, me di cuenta que en cualquier dirección que mirase había bolas igualitas a la mía. Millones de millones de millones. 
Tras la cuarta eternidad supe que nunca había sido un humano. Estuve entre ellos hace algunas eternidades. Pero aquello fue pasajero. Mi realidad es esta, siempre lo ha sido. 
Lo demás fue tan sólo un reflejo.

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