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domingo, 13 de agosto de 2017

DESCANSO

Llevo todo el día trabajando como un burro. Me levanté a las siete de la mañana y acabo de llegar a casa. Son las ocho y media de la noche; estoy reventado.
Ceno y me pongo la tele un rato.
Los refugiados, las focas, la manifestación, los ladrones de guante blanco, las protestas, el presidente americano y el de Corea del Norte, la política exterior, el accidente de tráfico, el incendio que ya se ha llevado por delante mil hectáreas, los catalanes y los vascos, el atentado, la huelga general, las temperaturas, la estafa de los sellos, los presupuestos de este año, los curas pederestando, los escolares fracasando, la muerte de blesa, las amenazas del tesorero, la cogida del torero, las altas temperaturas, los antitaurinos, los antitabaco, el impuesto al sol, la subida del carburante, la privatización...
Me duele la cabeza y no tengo ganas de hacer el amor. Tengo la cabeza como un bombo, no llega el sueño reparador, ya no encuentro las razones, no me gusta mi trabajo, las vacaciones, los años, estoy cansado, me enfado por cualquier cosa, mi mujer ya no sonríe, tengo que ir al dentista, debería...
Debería tirar la tele, darle un repaso a mi vida, definir mis intereses, pensar por mi mismo, quitarle el polvo a mi cerebro, establecer prioridades, disminuir el pánico, darle bote al miedo, pensar en positivo, reír por cualquier cosa, dejar la indignación cuidadosamente doblada al lado de la basura que vamos a tirar esta noche. 
Y no debería, lo voy a hacer. Lo estoy haciendo.
Lo reconozco, yo también abusé y me dejé abusar, todo por no estar atento.
Atento a la vida, atento al mundo, atento a la demás, atento a mí mismo.
Por todo eso, lo juro por el conde de Montecristo, mi vida entera va a cambiar. Mejor dicho, ya está cambiando. Mejor dicho, ha cambiado ya. Ya nunca más seré el mismo.
Mírame bien, crees conocerme pero soy otro. No soy perfecto ni lo voy a ser, no soy el mejor ni lo pretendo, no soy más listo que tú.
Tampoco más tonto.
Soy un currante y en mis ratos libres, que son ninguno, estoy construyendo un nuevo mundo.
Mis herramientas son mantener la calma o intentarlo. Y equivocarme cada dos por tres. Y levantarme todos los días aunque me cueste. Y dudar. Y sudar. Y volver a empezar cuando se me va el punto.
Abrir los ojos también ayuda.

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