
Tres días
han pasado y todavía no llaman. No deben tardar, saben que lo necesitamos. La
inversión se ha disparado y a nosotros no nos darán tanto crédito. Los socios
me están llamando y yo les doy largas con frases vacías. El proyecto se nos va
de las manos. Ellos tendrán el cincuenta y uno por ciento. Nos quedaremos
pillados. Pero van a llamar pronto, enseguida. Y si no me llaman, les llamo.
Nuestro proyecto, nuestro sueño ahora está en sus manos. Lo están decidiendo en
una reunión. Dijeron que el lunes y ya es jueves. Sí, es el teléfono, que no,
que no les interesa....
¡Libres
otra vez!
No hay comentarios:
Publicar un comentario