Ahora sé lo que significa estar sólo, sin poder hablar con nadie.
Miro el móvil, la agenda de contactos, trescientos setenta y cuatro. He llamado, claro, pero nadie contesta.
Y no podré volver, eso lo tengo claro. Instintivamente me escondo de los transeúntes, agacho la cabeza para pasar desapercibido.
Tengo miedo.
No sé qué hacer.
Estoy perdido.
Si al menos pudiera hablar con alguien de mi equipo... Yo sabía que corría un alto riesgo.
La prisa, las ecuaciones, las coordenadas...
No sé qué pudo salir mal.
Ahora no puedo contrastar los resultados, pero en cualquier caso, no queríamos viajar tan lejos.
Y menos aquí donde me encuentro, rodeado de sumerios.
Miro el móvil, la agenda de contactos, trescientos setenta y cuatro. He llamado, claro, pero nadie contesta.
Y no podré volver, eso lo tengo claro. Instintivamente me escondo de los transeúntes, agacho la cabeza para pasar desapercibido.
Tengo miedo.
No sé qué hacer.
Estoy perdido.
Si al menos pudiera hablar con alguien de mi equipo... Yo sabía que corría un alto riesgo.
La prisa, las ecuaciones, las coordenadas...
No sé qué pudo salir mal.
Ahora no puedo contrastar los resultados, pero en cualquier caso, no queríamos viajar tan lejos.
Y menos aquí donde me encuentro, rodeado de sumerios.

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