Era un rey muy, muy viejito. Había perdido tanto brío que sus ayudantes tenían que hacérselo todo. Había que levantarlo por la mañana, darle el desayuno, bajarle la bragueta, limpiarle el culo. Y llevarle de caza, dispararle la escopeta, hacerle la foto con el elefante. Había que llevarlo a la cama, excitarle, echarle un polvo, decirle ¡Ah! en el punto culminante. Y luego limpiarle el semen y fumarle el cigarrillo. Vistas de página en total
martes, 16 de mayo de 2017
EL REY VIEJITO
Era un rey muy, muy viejito. Había perdido tanto brío que sus ayudantes tenían que hacérselo todo. Había que levantarlo por la mañana, darle el desayuno, bajarle la bragueta, limpiarle el culo. Y llevarle de caza, dispararle la escopeta, hacerle la foto con el elefante. Había que llevarlo a la cama, excitarle, echarle un polvo, decirle ¡Ah! en el punto culminante. Y luego limpiarle el semen y fumarle el cigarrillo.
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