El tonto del pueblo. Eso dicen porque habla raro. Y porque siempre habla de lo mismo. "se ha muerto el hijo de Santiago, el que su abuelo era el molinero". No tiene otro oficio que anunciar los ocasos. Te miraba fijamente, pausando el paso, y te decía: "tú también te vas a morir". Le tome cariño, el cariño de los extraños. Aparecía sin previo aviso, por la espalda, por un callejón de madrugada, de noche con frío. Y con su voz de otro tiempo nos hacía su regalo.
Yo le adjudiqué un título: El Que Nos Recuerda La Muerte. Tonto, le decían todos. Yo le tenía por sabio.
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