Llegué temprano a la exposición, quería verlo con mis propios ojos, en silencio, antes de que llegaran todos.
Lo que encontré no tenía explicación, era un misterio. Sólo había retratos, primeros planos de gente que miraba a los ojos de quien les miraba.
En verdad que estaban llenos de vida. Podría decirse que expresaban tanta vida como tenía la misma persona que prestó su fisonomía.
Así que le busqué, yo también quería un retrato.
No pregunté el precio, hubiese pagado hasta lo que no tenía.
Ahora lo tengo en mi casa, no puedo dejar de mirarlo.
En cuanto me alejo me quedo sin ánimo.
Lo que encontré no tenía explicación, era un misterio. Sólo había retratos, primeros planos de gente que miraba a los ojos de quien les miraba.
En verdad que estaban llenos de vida. Podría decirse que expresaban tanta vida como tenía la misma persona que prestó su fisonomía.
Así que le busqué, yo también quería un retrato.
No pregunté el precio, hubiese pagado hasta lo que no tenía.
Ahora lo tengo en mi casa, no puedo dejar de mirarlo.
En cuanto me alejo me quedo sin ánimo.

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