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lunes, 29 de mayo de 2017

LA VISITA DEL AMOR

La primera vez que el amor le visitó, era tan sólo un muchacho. Un muchacho despistado. No se dio ni cuenta. 
La segunda, estaba ocupado bebiendo cerveza, y el amor pasó de largo.
La tercera, estaba completamente drogado. 
La cuarta lo confundió con el sexo, y después de un polvo se quedó solo.
La quinta vez se asustó. 
Era pronto para los niños, pensó.
La sexta le pilló inmerso en la tecnología. 
La séptima vez que el amor llamó a su puerta sufría una depresión. 
La octava vez no creyó merecerlo. 
La novena vez ya era mayor para eso, y le dio miedo. 
Y la décima, ¡ay!, la décima vez quiso entenderlo. 
Desaparecieron los dos.

LOS AGUJEROS

Felipe Talavera no llega a comprender cómo su vida se encuentra en un estado tan lamentable. Todo lo que pudo salir mal salió mal, y además se torció. Ahora ya es demasiado tarde para enderezarla. Demasiados años conviviendo con una apatía que se instaló en silencio y que le pesa más cada día. Ya se ha rendido y solo le queda esperar la decadencia de la vejez, y luego, la muerte. Pero una mañana, al despertar, se encuentra los agujeros de claridad. Están todos a su alrededor, creciendo en intensidad a cada momento. A los pocos días, Felipe Talavera, apenas aguanta su creciente resplandor. Es tanta, que la realidad se diluye. La gente se torna traslúcida, los edificios pierden espesura, la materia desaparece. Y él mismo se encuentra ligero, henchido de luminosidad y con el ánimo encendido. Ahora ya están en equilibrio, los brillos crecientes y la negra realidad. Al final de tan extraña historia, Felipe Talavera se fue por uno de esos agujeros; absorto, aspirado, atraído, engullido. En fin, lo mismo de siempre, luz y oscuridad disputándose las migajas de nuestro pequeño mundo.

domingo, 28 de mayo de 2017

HAY QUE COMPARTIR

Las cosas se habían puesto feas, muy feas, y cada día resultaba más complicado encontrar algo que echarse a la boca. 
El niño ya mostraba signos alarmantes de desnutrición, y ellos dos se turnaban para buscar por los alrededores algo vegetal, quizás algún gusano para mitigar la violencia desmesurada del hambre. 
Aquella mañana llegó el hijo, casi sin resuello y gritando, buscando a su madre. El padre se estaba comiendo al abuelo. 
La madre se fue corriendo hacia el refugio despotricando contra dios, contra el mundo y, sobre todo, contra el cabrón de su marido.
Llegó hasta la puerta y la abrió. Y, en efecto, se estaba comiendo al abuelo. Ella le disparó un grito, roja de ira. 
"Pero Gerardo, habíamos quedado en compartirlo..."

sábado, 27 de mayo de 2017

CUERPO EXTRAÑO

El forense abrió el cuerpo y se quedó pensando.
Era el mejor que la policía pudo encontrar, con larga experiencia, y un maestro en su oficio. Le dijeron que lo habían encontrado en una playa, pero sabía que le habían mentido. 
Afuera le estaban esperando, gente con uniforme y algunos de paisano.
Algo estaba claro, no servían sus instrumentos. 
Por el telefonillo pidió la presencia de un cerrajero.

EL HILO DE LA VIDA

Cuando se acabó la magia, echó mano del socorrido recurso de tener un hijo. 
Pero esta vez, la magia tampoco fue la solución, cada vez más corta, menos brillante. 
En plena desesperación, se le ocurrió la peregrina idea de tener otro. 
Y mientras, el marido era como que no era; ni fu ni fa, ni chicha ni limoná, ni Pinto ni Valdemoro, ni esto ni aquello, ni el bies ni el revés. Y las demás veces no estaba. 
Fue una perfecta infeliz mientras los chicos crecieron. 
Luego se separó del marido. 
Siguió siendo infeliz cuando los chicos crecidos se fueron. 
Se cambió el color del pelo, se compró algunos abrigos y paseó por varios otoños. 
Se decepcionó con un amante. Y, al final, se compró tres perros. 
Uno pequeñito para acariciarlo frente a la lumbre, y dos grandes que tiraban de ella por la Gran Vía, mientras ensayaba su mirada más lánguida, la que iba diciendo: pero qué he hecho con mi vida...

EL TIEMPO SE ESTIRA

¡Era verdad! ¡Era cierto! El tiempo se estira, se estira y estira. 
Ahora es evidente que pude hacerlo mejor, que tuve mi oportunidad como la tenemos todos, que tuve la libertad de elegir y así lo hice. 
Que ahora sé lo que es volar mientras el viento frota mi cara. 
Ahora sé de qué va el juego, aunque nunca más podré jugar. 
Ya hace una eternidad que me lancé desde el ático.
Y nunca llego.

viernes, 26 de mayo de 2017

NEGRO PLUMAJE

No sé cuándo comenzó todo, ni cómo me di cuenta cabal. Pero sé que soy el único que los puede ver. 
Estaba sentado en el banco de un parque, una tarde de otoño. El tiempo pasó volando. 
Una hora la sentí como media. Enseguida todo me pareció extraño. 
Y los pájaros picoteando en el aire. 
Al cabo de un tiempo esos pájaros de cuerpo alargado, de ojos rasgados, de plumas negras, se volvieron parte de mi paisaje. 
En su presencia siempre ocurría que las horas quedaban cortas, dejando cortos los días. 
Los veía picotear alrededor de la gente, aunque la gente nada sentía. 
Invisibles devoradores de tiempo, estilizados pájaros de pluma negra. 
Al tiempo llegaron otros, llenando el espacio con su salvaje apetito. 
Los minutos fueron segundos, las horas, minutos, los días horas, los meses días, los años meses. Y un corto año toda mi vida. 
Antes de morir, comprimido por la fuerza invisible de un tiempo salvaje, he visto todo lleno de negro plumaje.

NOCTÁMBULO


Me gusta llegar temprano. Tomo asiento en cualquier mesa libre y paso las horas viendo a la gente ir y venir. 
Este local es de los que cierran tarde. Me gustan así, con la luz tenue, la música con buen volumen. 
Y luego están los camareros. Me gusta mucho observarlos, cómo hacen su trabajo. 
De vez en cuando pido algo, y para cuando queda poco tiempo para cerrar, ya me van conociendo y se va creando cierta familiaridad. 
Bueno, ya soy el último, y el camarero recoge las últimas mesas, baja el volumen de la música, entorna la puerta de la entrada. Y mientras, yo apuro la última copa. 
Ya sé lo que viene ahora, cuando estamos solos los dos y se hace necesario aclarar las cosas.
Él se acerca y me hace algún comentario. 
Yo le contesto con frases hechas. 
Él me dice que va a cerrar y yo le miro directamente a los ojos y lo amarro. 
Él cae en un trance profundo, y es entonces cuando voy y cierro la puerta.

PÁJAROS AMARILLOS

Llegaron en otoño y llenaron el paisaje con su amarillo silencio, cada árbol portando uno de ellos, un estático pájaro amarillo, el pájaro que come recuerdos. 
 Sólo yo puedo verlos, así que los evito. 
 Nadie se da cuenta de sus olvidos y se olvidan de recordar. Luego se olvidan de sus olvidos mientras los pájaros comen y comen entre graznidos. 
 Hoy me quedé dormido bajo un almendro, y al despertar no recordé quien había sido. 
Sobre una rama hay un pájaro amarillo; está despierto moviendo el pico.

MEMORIA

La memoria, mi memoria, nunca sé dónde la he puesto. Todos los días la misma historia. Los zapatos, el teléfono, la cita, el cumpleaños... Y hoy, lo mismo. Es que no me acuerdo ni de lo que he hecho en todo el día, ¡no me acuerdo! A ver si haciendo un esfuerzo... 
 La fiesta... 
 El cordero... el cordero..., sí, eso. 
 El chiste, la risa, el hueso de oliva. 
 El hueso, el hueso, el hueso.... Me atraganto... ¡Sí, claro¡, ¡me atraganto! 
 Me llevan a urgencias..., urgencias..., el médico... 
 El cura, la misa, la misa, la misa... 
 La caja. 
 Los gusanos....

miércoles, 24 de mayo de 2017

LOCURA

Dicen que si eres capaz de preguntarte si estás loco, eso, por sí mismo, es signo de que no lo estás. Y yo estoy de acuerdo. No tengo ninguna duda de que esto es así. 
Yo, por ejemplo, me estoy preguntando ahora mismo si no estaré loco. E inmediatamente obtengo la prueba de mi no locura. 
Esto mismo lo voy haciendo de vez en cuando, y hasta ahora siempre, siempre he obtenido la misma, la ya clásica respuesta negativa, la verdadera prueba de que la locura, que en otros es obvia, en mí aún no se ha manifestado. 
 Lo digo con modestia, y también con asombro, pues dada la reiterativa convergencia de autocriterios que formalmente me inflijo en aras de la estabilidad a la hora de fijar una pauta que me aleje de la sospecha de ser poseído por una brizna de falta de cordura, no sería de extrañar que, antes o después, surgiera de dentro de mí alguna minúscula fibra enfermiza que aflorase quedamente de algún recóndito lugar del fondo de mi psique producièndome alguna pequeña apertura por donde se cuele esa sombra de locura que tanto trato de evitar. 
Con éxito, hasta ahora.

CHOCOLATE AMARGO

Tiene motivos suficientes para odiarlo, no lo dudo, no la estoy juzgando. Está en su derecho. 
 La conocí cuando era joven, no más de veinticinco años, y fue entonces cuando me contó su historia. 
Era tan sólo una niña cuando su padre les dejó plantados. 
No recuerda ni su cara; mucho menos besos o abrazos, nada de nada, pero ahí estaban los hechos. 
El hombre invisible se fue por tabaco. 
 Y por si fuera poco dejó una guinda de piedra envuelta en chocolate amargo: su padre nunca se fue del pueblo y la madre nunca le dijo quién era. 
 Imagino sus pasos lentos, las miradas furtivas a ambos lados de la acera, preguntándose quien sería, quién, de tantos hombres que pasaban a su lado. 
¿Eres tú, padre? ¿Eres tú el desgraciado hijo de puta que nos abandonó? 
 La cabeza le estalló, eso no fue extraño. Nadie aguanta esa presión durante tanto tiempo. 
Y ella nunca pensó en el perdón, por descontado. 
 La he vuelto a ver hace poco, después de treinta años. Ya no parece mujer sino un guiñapo, triste y roto, con los andares erráticos. 
 Me reconoce, nos damos un beso, hablamos poco, nos despedimos, y siento que la vida me está haciendo un regalo. 
 Un regalo duro como una piedra, envuelto en chocolate amargo.

martes, 23 de mayo de 2017

AMIGO....AMEBA...

El camarero me está hablando, me pregunta algo que no entiendo. Dice algo sobre una caña. Yo me la imagino entre otras muchas, ondeando por la fuerza del viento. Las recuerdo, de cuando era niño y vivía en el pueblo. Siempre íbamos a bañarnos a aquella balsa de riego, con el fondo lleno de cieno. Las cañas mirando al cielo. El camarero me sigue mirando. Me dice no sé qué. Me lo quedo mirando, a lo mejor podemos hablar sin palabras. Siento el silencio dentro de mis labios. La boca es el prefacio, la fábrica de palabras que imprime la sustancia sònica de mi sentimiento. Me siento raro. El hombre está quieto, como mi mente. Lleva siglos preguntando en un idioma que ya no existe y que yo no entiendo. No sé por qué, pero creo que estoy fuera de sitio y la gente se está difuminando. Algo dice algo. De todos los sonidos sólo distingo uno que suena como... Amigo. O ameba. Si, seguro que es ameba. Sí, sí, ameba. Ameba. Siento como me abro y me cierro, aameebaa, lentamente, me abro y me cierro, aaammeeebba, lentamente, me abro y me cierro, aaaammmmeeeebbbbaaaa.......................leeeennnttttaaaammmmeeeeennnnnnnttttttttteeeeeeeeeeee..............

PERFECTA LOCURA

A ti te lo puedo contar, sé que eres discreto, y no quiero hacer de este asunto algo de lo que alardear. 
Estoy buscando, de forma metódica, llegar al ansiado estado de perfecta locura. 
Tengo mis razones, por supuesto. La principal es que estoy terriblemente decepcionado con la realidad. 
No me malinterpretes, nada tengo contra ella. Sólo que me resulta en extremo simple, sosa, falta de sustancia. Piensa en el orden. No encontrarás despropósito más escandaloso. 
Tienes la orgía del caos, con su infinita variedad de formas, de movimientos, de colores y significados. Pero los pones en orden y se quedan estàticos, sólo para que puedas encontrar una cosa entre billones. 
La definición, qué pérdida de tiempo, qué inutilidad. Por culpa de una certeza, condenas un sinfín de infinitos a la tragedia de lo quieto. 
Pero no voy a aburrirte, estate tranquilo. Además, no tengo tiempo. 
Para llegar a la perfecta locura, la que me dará una vida plena, sin lugar ni tiempo, vertiginosa, delirante y múltiple, he de sentir un sentimiento que nadie ha sentido. 
Desde que comencé mi ardua tarea he probado lo que nadie ha querido, he mezclado las arañas con el centeno, el hambre con balas del cuarenta y cinco, los celos con el cocido madrileño, los pájaros con la vesícula, el nitrato con el cencerro, la silueta con el vasallo, la viruela con el cobre, la sandía con el testaferro... 
Lo tengo todo anotado, bien clasificado, rigurosamente ordenado, perfectamente concertado, estrictamente organizado, sabiamente colocado, lógicamente distribuido... para que muera el orden.

lunes, 22 de mayo de 2017

VIOLACIÓN

Ya de mayor fui a verlo. Estaba sentado y viejo. 
Le recordé quien era yo, y que de pequeña me violó. 
Lloramos los dos, por diferentes motivos. 
Antes de irme, acompañada de un viento ligero, le devolví su violación.

INSTANTE

Detenido. Todo se ha detenido en el espacio. Nada se mueve, todo está quieto. No se mueve ni siquiera el viento. Yo tampoco me muevo. Me he quedado suspendido. Tengo la mirada fija en la cucharilla con la que estaba removiendo el azúcar del café. No puedo entender qué ha ocurrido. La gente está toda en su sitio, también inmóvil, en sepulcral silencio. Sólo se mueven mis pensamientos, pero no pienso en otra cosa que en este desquiciante suceso. He perdido la noción del tiempo. Ahora que lo pienso, el tiempo también se ha detenido. No sé qué va a pasarme si me quedo en este instante por los siglos de los siglos.

domingo, 21 de mayo de 2017

MOMENTO EXTRAÑO

Fue un momento extraño, de los que nunca se olvidan. A ver como lo cuento.
Ella entró por la puerta y yo me la quedé mirando. Luego me miró ella. Hasta aquí todo normal. 
Poco a poco nos fuimos acercando el uno al otro, en una cursi cámara lenta, con colores pastel de los años cincuenta. 
Cuando faltaban tan sólo unos metros para encontrarnos muy cerca, los dos estiramos los brazos anticipando un abrazo. 
En este punto la cámara lenta se ralentizó hasta un punto desesperado. No veíamos el momento del ansiado abrazo. 
El abrazo mágico de dos desconocidos. 
Después de una eternidad menos cuarto se tocaron nuestros deditos, provocando un pequeño espasmo. Nuestros ojos seguían anclados mientras temblábamos de gustito. 
Aquí, todo hay que decirlo, la cámara lenta ralentizada se fue aletargando, de modo que rozaba el ridículo. 
Pero bueno, al fin llegó el abrazo, ¿os acordáis? Sí, hombre, aquel tan mágico. 
Pero tan pronto como sentimos el cien por cien de la presión que podían ejercer nuestros cuerpos, la famosa cámara lenta se aceleró, y en una jugada inesperada, absurda e imposible, nuestros cuerpos se atravesaron y caímos al suelo.
Yo me hice un esguince y ella un chichón. 
Nos levantamos a toda prisa y, sin apenas mirarnos, cada uno se fue por su lado.

GRANDES PROGRESOS

Mi sicólogo dice que estoy haciendo grandes progresos. Descomunales. Nadie lo hubiera dicho hace unos años.
Ahora empiezo a verme cómo soy realmente, cosa que antes nunca acepté. Ahora puedo ver que soy un tipo vulgar, inane y pusilánime, tirando a mediocre. Ahora puedo mirarme en el espejo y ver que la persona que tengo enfrente deja mucho que desear. 
No soy especialmente inteligente, ni siquiera soy feliz. Infeliz tampoco, más bien una cosa intermedia, ni fu ni fa. Esto lo digo sin saber, es lo que me dice mi sicólogo. 
Y luego están las pastillas, que parece que no, pero ayudan un montón. Así voy tirando. 
Y tengo que aprovechar, que los cuatro años del puesto se acaban pronto. 
 Menos mal que yo nunca tengo que decidir, para eso tengo un montón de asesores, todos muy profesionales y bien pagados. 
Ahora mismo, por ejemplo, una docena de ellos me tienen que decir si aprieto o no aprieto el botón. 
Algunos llevan uniformes. 
Yo solo pongo el dedo.

TODO SOBRE LOS RELATINES, EL VERDADERO NOMBRE DE LOS MICRORRELATOS

Holamigos, y atentos que empiezo a disparar.

Lo primero que me viene a la cabeza es, ¿Para qué escribir relatines? ¿Quien necesita más relatines? ¿Sirven para algo los relatines? ¿Todo el mundo puede escribir relatines? ¿De donde salen los relatines? ¿Qué tiene un relatín que no tenga un novelón?
Bueno, vayamos poco a poco. 
Te hablaré de mi experiencia. 
Empecé a escribir relatines por un impulso. Las ganas me vinieron así, como sin darme cuenta.Todo empezó cuando cambié de móvil; el viejo ya era muy viejo, de más de dos años, y tenía la pantalla muy chiquitita, por lo que ni se me hubiese ocurrido usarlo para escribir. Al cambiarlo, las cosas cambiaron. También influyeron algunos episodios dramáticos de mi ámbito personal.
Los primeros relatines llegaron como simples ocurrencias, pequeñas ideas anecdóticas, algunos juegos de palabras. Están escritos como los pienso, casi nunca los repaso a fondo, tan sólo modifico las palabras o frases que me cantan demasiado cuando los releo. Y un dato para curiosos. El primer microrrelato que recuerdo haber leído fue, sí, lo has adivinado, el del famoso dinosaurio. Pero fíjate tú, que hasta hace muy poco tiempo, un año o así, no tenía ni idea de que fuese tan famoso. Es que vivo en un limbo personal muy curioso, en el que me entero de las cosas a mi manera, sin tener en cuenta lo que ocurre realmente en el mundo en el que me muevo.
Y desde entonces, ya no puedo mirar impunemente al mundo sin descubrir relatines a cada paso.
¿Para qué los escribo? No lo sé. Quizás me sirven para expresar algo, como hace el fotógrafo, captando un instante de entre todos los demás, resaltando una ínfima parte de la realidad que me rodea. Quizás ahora, cuando la gente los lea, vean esa instantánea y les mueva algo. Lo dejo en incógnita.
No pensaba publicarlos. Aún hoy lo hago como si sólamente los fuese a leer un amigo cercano. Es lo que ocurre, en realidad.
Hace ya tiempo que dejé de leer la prensa, y mucho más tiempo que no veo la tele. Puede ser que la falta de esos estímulos, antes diarios, me haya llevado a abrir esta otra puerta.
¿Quien los necesita? Buena pregunta. Yo mismo estoy saturado de leer, de ver películas ajenas. Así que no espero que nadie lea los míos, a no ser que estés en ese momento preciso en que te apetece leer. Con el agravante de que no escribo especialmente bien. Lo sé porque cuando leo buenos relatines, se me cae la baba y me pregunto si no me da un poco de vergüenza. Pues no, no me da, aunque debiera.
Me falta estilo, me falta vocabulario, las ideas no son tampoco como para tirar cohetes, ahí está la hemeroteca de internet para darme cuenta de que todo está lleno de gente muy creativa.
Y me amparo en que, al tener este toque simple y sencillo, puede que conecte también con gente que no tenga pretensiones y que centre su interén en lo que hay detrás de las palabras, lo que estoy contando. 
Mi escritura tiene poco artificio, palabras cotidianas, estructuras gramaticales erróneas, tiempos verbales equivocados, frases cortas. No doy más. 
La filosofía que subyace es: todos podemos escribir nuestros propios relatines. Eso es. Aunque otros por ahí nos den cien vueltas.
¿Sirven para algo? Como todo lo demás, depende tanto de la propuesta como del interés del receptor. Si una sola palabra puede despertar un mundo de sensaciones, cien palabras también lo pueden lograr.
Con la ventaja de que si al acabar de leer no conectas, pues tan sólo te ha llevado un minuto. Cosa diferente si acabas un novelón y te decepciona. 
¿Que de donde salen los relatines? De mirar el mundo con intención de encontrarlos. Como encontrar setas. Chimpún. Y, como setas, los encuentro por todos lados. La gente los lleva colgando de la mirada, de su historia personal, de sus dolores y amores, vejeces y separaciones, de sus problemas. 
Y tranquilo, que si los buscas no te van a faltar. Hay de sobra para todos y para los restos. Cuantos más escribes, más descubres.
¿Qué tiene un relatín que no tenga un novelón? El relatín es una semilla y el novelón ya es un árbol. En mi escala de valores cuentan lo mismo. Un buen relatín equivale a un buen novelón.
Dios mío, esto se está extendiendo demasiado.
Pero no quiero despedirme sin decir que me encanta la sensación de descubrir un nuevo relatín cuando menos me lo espero. ¡¡Qué gustazo!!
Hasta otra, amigos relatineros.



MALA SUERTE, COMPAÑERO

También fue mala suerte. Y más después de lo del trabajo, lo de la mujer, lo de las cervicales. Luego lo de la deuda del banco, que cuando se dio cuenta ya era impagable. 
Y esto sí que fue la gota que colmó el vaso. 
La idea del suicidio le vino sola, casi sin pensarlo. Veneno, que no le gusta el follón. Nada de sangres ni violencias, pensó, que luego hay que limpiar. 
Pero ya se sabe que las desgracias nunca vienen solas. 
Se montó en el coche para ir a comprar el veneno. Matarratas, pensó, es lo apropiado para una rata como yo. 
Ofuscado como iba se pasó un semáforo, le embistió un camión y lo dejó violentamente muerto, envuelto en sangre. 
¡Mala suerte, compañero!

EL HOMBRE Y LA MÁQUINA

Un brazo apoyado en la barra, sujetando el vaso de chupito. El otro brazo estirado hacia la máquina, esa de las frutitas que, puestas en línea, te dan un premio. Y el premio consiste en que ella te devuelve algunas monedas de las que echas mientras se queda con otras. 
El hombre y la máquina, frente a frente. El creador y lo creado. El milagro de la carne imbuida de espíritu frente al ingenio mecánico. Millones de años de evolución, millones de neuronas trabajando, el poder de un corazón capaz de abarcar una galaxia. Todo al servicio del repetitivo movimiento del brazo que recoge la moneda y la vuelve a meter por la ranura.
En eso estaba pensando como distraído, cuando vi, por un instante, traslación en mis criterios. 
Máquinas inteligentes. Hombres mecanizados.

sábado, 20 de mayo de 2017

POR CULPA DE SU EDUCACIÓN

Si acepté este trabajo fue porque tengo alma de aventurero. Y porque soy lo que se dice un tipo duro. Puedo con todo lo que me echen, y por eso mismo me contrataron. 
Ellos son los científicos, los que miden cosas con aparatos, apuntan datos en sus libretas, los que recogen muestras de todos lados. Y yo soy el que carga los bultos, monta las tiendas y hace el trabajo sucio. 
Y si aquí en el Polo la vida es dura, imaginaos lo que pasó después de la tormenta. Exacto, nos quedamos incomunicados y sin víveres. 
Eso fue hace más de una semana. 
Dos de ellos están muertos por culpa de su clásica educación, y a los otros tres les queda un padrenuestro. 
Pero yo sobrevivo. Soy un tipo duro. 
Por la noche me alimento. Me gusta todo tipo de carne, incluso cruda. 
Pronto llegará el buen tiempo, aunque no para todos.
Por culpa de su educación...

UN HOMBRE DE CAMPO

Tenía el hombre más años que un bancal. Y era en su bancal, en las afueras del pueblo, donde iba cada día para arreglar los olivos, regar las patatas, recoger alguna fruta y, de paso, inyectar un poco de savia en sus venas. 
Hace ya más de un año que no puede, ni siquiera, llegar en bicicleta, así que hace andando todo el camino. 
Y la tierra, desde hace un tiempo, ya no lucen el orden y la limpieza que se exigía. 
Sólo hay que echar un vistazo a la acequia, antes siempre limpia de hierbajos y barro, ahora apenas deja pasar el agua. 
Aquel día se encontraba muy cansado. La azada pesaba demasiado y sus piernas no le seguían. El agua se desbordó rompiendo la vieja acequia, y nuestro viejo cayó todo lo largo que era. 
La tromba en las venas. El viejo exhaló su vida y quedó sembrada en la tierra.

jueves, 18 de mayo de 2017

LA SOLEDAD DEL VIAJERO

Ahora sé lo que significa estar sólo, sin poder hablar con nadie. 
Miro el móvil, la agenda de contactos, trescientos setenta y cuatro. He llamado, claro, pero nadie contesta. 
Y no podré volver, eso lo tengo claro. Instintivamente me escondo de los transeúntes, agacho la cabeza para pasar desapercibido. 
Tengo miedo. 
No sé qué hacer. 
Estoy perdido. 
Si al menos pudiera hablar con alguien de mi equipo... Yo sabía que corría un alto riesgo. 
La prisa, las ecuaciones, las coordenadas... 
No sé qué pudo salir mal. 
Ahora no puedo contrastar los resultados, pero en cualquier caso, no queríamos viajar tan lejos. 
Y menos aquí donde me encuentro, rodeado de sumerios.

SUS OJOS

Pues sí, acabamos de romper. No ha sido fácil, pero ha sido lo mejor. 
 Habíamos llegado a un punto muerto, puede que ya no tuviésemos nada más que aprender el uno del otro. 
 Yo, por mi parte, tengo mucho que agradecerle. Y no le guardo rencor. Han sido tantas las experiencias, los buenos momentos... 
 Y bueno, de todo lo que me gustaba de ella, me quedo con sus ojos, sus ojos color canela, su brillo, su pícara mirada. 
 Si, sus bonitos ojos. 
 Los llevo aquí, en el frasco, ¿quieres verlos?

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL PINTOR

Llegué temprano a la exposición, quería verlo con mis propios ojos, en silencio, antes de que llegaran todos. 
Lo que encontré no tenía explicación, era un misterio. Sólo había retratos, primeros planos de gente que miraba a los ojos de quien les miraba. 
En verdad que estaban llenos de vida. Podría decirse que expresaban tanta vida como tenía la misma persona que prestó su fisonomía. 
Así que le busqué, yo también quería un retrato. 
No pregunté el precio, hubiese pagado hasta lo que no tenía. 
 Ahora lo tengo en mi casa, no puedo dejar de mirarlo. 
 En cuanto me alejo me quedo sin ánimo.

VIVIENDO EN SOLEDAD

Subsistir no es el problema. Tengo asegurada mi vida hasta que muera. Tengo oxígeno y comida para muchos, muchos años. 
 Acepté esta misión porque creo en la ciencia y no me importó el sacrificio de vivir el resto de mi vida en soledad, aquí, en esta cápsula metálica, hundido en este océano, rodeado de todos estos aparatos. 
 Pero hace ya más de un año que no tengo noticias y estoy un poco cansado. Más bien desanimado. Es duro no saber qué está pasando. Y sin noticias, sin saber nada de mi familia ni de los compañeros. Sólo. Sólo, sin nadie con quien hablar, sin música, sin noticias, sin perspectiva..., y con esta ventana por la que miro todos los días a todas horas, para ver siempre lo mismo, agua, agua, agua en el abismo. 
 Es duro, muy duro, sobrevivir aquí, dentro de esta cápsula metálica, hundido en este océano, en este planeta perdido de la galaxia de Andrómeda.

ME GUSTA...

Me gusta escuchar esos sonidos imperceptibles que se oyen lejos, en la orilla del verano. 
 Me gusta descubrir nuevos olores cuando acaba de llover mientras camino por el borde del sendero. 
 Me gusta tocar el agua recién nacida que llega canturreando, tan fresca que despierta mis sentidos. 
 Me gusta comer la fruta jugosa del árbol, cuando me escurre por la boca el zumo que se ha fugado. 
 Me gusta mirar la noche llena de estrellas; brillar con su brillo, ver aparecer una de ellas, fugaz, mientras me siento pequeño. 
 Me gusta la mariposa y su vuelo, que desprecia la línea recta, que se inventa en el desplazamiento como un capricho. 
 Me gusta todo lo etéreo, aquello que no tiene cuerpo pero sí espíritu, lo que queda del vino después de beberlo, lo que flota en tu boca después de un beso.

EL ANUNCIADOR DE LA MUERTE

El tonto del pueblo. Eso dicen porque habla raro. Y porque siempre habla de lo mismo. "se ha muerto el hijo de Santiago, el que su abuelo era el molinero". No tiene otro oficio que anunciar los ocasos. Te miraba fijamente, pausando el paso, y te decía: "tú también te vas a morir". 
Le tome cariño, el cariño de los extraños. Aparecía sin previo aviso, por la espalda, por un callejón de madrugada, de noche con frío. Y con su voz de otro tiempo nos hacía su regalo. 
Yo le adjudiqué un título: El Que Nos Recuerda La Muerte. Tonto, le decían todos. Yo le tenía por sabio.

martes, 16 de mayo de 2017

EL REY VIEJITO

Era un rey muy, muy viejito. Había perdido tanto brío que sus ayudantes tenían que hacérselo todo. Había que levantarlo por la mañana, darle el desayuno, bajarle la bragueta, limpiarle el culo. Y llevarle de caza, dispararle la escopeta, hacerle la foto con el elefante. Había que llevarlo a la cama, excitarle, echarle un polvo, decirle ¡Ah! en el punto culminante. Y luego limpiarle el semen y fumarle el cigarrillo.

SIN RUMBO

Camino sin rumbo por las calles. Oigo mi nombre. Me vuelvo. No veo a nadie que me llame. Sigo andando. Sin propósito, sin planes, sin nadie que me espere. Otra vez me llaman. Oigo la voz claramente. Vuelvo a girarme para encontrar lo mismo que antes. Vacío. Me voy hacia mi casa. Otra vez me llaman antes de entrar y otra vez nadie a quien responder. Al entrar tropiezo; maldito escalón. Cierro la puerta y me siento. Me siento vacío, como ajeno. Suena el timbre. Me precipito abriéndola de golpe. Nadie. Se precipitan mis pensamientos. No, no estoy perdiendo la cabeza. Otra vez el timbre de la puerta. Ahora sé que no habrá nadie. Lo compruebo y lo confirmo. Vuelvo a sentarme. Mi cuerpo pierde peso. No espero a nadie. Yo vivo solo. Y no, no estoy mal de la cabeza. Lo sé porque me doy cuenta de que esta situación es de locos. Mi nombre, mi nombre. Suena el teléfono. ¡Diga, diga!, digo. Oigo su voz claramente, pero ellos no oyen la mía. Cuelgo y me siento. Miro los objetos y casi no los entiendo. Mucho antes de tener el siguiente pensamiento suena de nuevo. Descuelgo sabiendo que nadie me oye. Pero ahora ya sé que no son ellos, que soy yo el que no está.

EL CAMINO

Una gota de lluvia tocó mis labios, 
Una copa con vino mojó los tuyos,
Una lágrima tuya cayó en el vino cuando tus labios rozaron los míos.  
Una gota de tu vino lloró mis ojos,
Una gota de mi lluvia mojó tu sino,
El roce de tu mirada llegó volando, quitándole a mi corazón el frío.

lunes, 15 de mayo de 2017

TAL VEZ SOÑAR

José Javier López Ventura tenía un don. Cada vez que dormía, ya fuese durante la noche, una siesta o una simple cabezadita, soñaba la experiencia de vivir toda una vida. En ese sueño nacía como si fuese otro y así vivía su vida, la vida de otro. A la edad de veinte años ya había vivido miles de vidas, todas completas y distintas. Recordaba en esos sueños vidas enteras, con todas sus experiencias, con sus amores, hijos, enfermedades, viajes, felicidad y, también, aburrimientos. Era un misterio cómo siempre coincidía el momento de la muerte en el sueño con el despertar de su sueño en su vida real. Ya al final de su vida tuvo una experiencia definitiva. Se quedó dormido como otro día cualquiera y comenzó a soñarse a sí mismo desde el día en que nació. 

CICLO

 El coche. 
 La primavera.
 La brisa.
 El polen. 
 El ojo.
 El dedo.
 El accidente. 
 El hospital.
 La operación. 
 El anestesista.
 La equivocación.
 La complicación. 
 La muerte.
 La reencarnación.

domingo, 14 de mayo de 2017

EL PROFUNDO AMOR QUE TE TENGO

Mi amor, amor mío, déjame decirte que te quiero. Y que nunca he sentido con nadie lo que contigo he sentido. Y aún siento. Sé que, a veces, te he fallado. Mi amor, mi amor apasionado, decir que te quiero es poco, que por ti soy capaz de todo. Bueno, de casi todo, no exageremos. Y yo te digo que tú mereces todo lo bueno que, sin razón aparente, yo te he dado. Y yo te lo he dado así, sin yo pedirte nada a cambio. Yo soy así de exigente conmigo mismo. Y yo, por este amor tan puro, que tanto necesitabas cuando nos conocimos hace ya más de dos meses, y que yo, insisto, yo te he regalado por la cara, es por lo que, compungido, yo te pregunto: ¿porqué, joder, por qué hostias cambiaste la clave de la tarjeta del banco?

MI MUJER PARECE OTRA

Resultado de imagen de hombre cansado sofaAyer Marta, mi mujer, se tiñó el pelo. Parece otra. Llevé a la nena al cole, aunque recogí dos niños. Mi mujer no dijo nada. Les dio de comer como si fuesen nuestros. Las horas pasan muy lento, y yo, aquí sentado en el blando sofá, que ahora me parece duro. Antes no me gustaba el tabaco. Ahora fumo mentolado. Todo parece mentira. No sé de qué me habla Cecilia, la que era mi mujer ayer. La casa era más pequeña. No recuerdo dónde está el cuarto de baño. Algún día tendré que volver al trabajo. Yo soy más viejo de lo que debería, casi no tengo pelo. No sé qué pensará ella de todo esto. Una señora me da pastillas y yo abre la boca y se las toma. Reflejos de una mentira, causado por estruendo rosado de la carne herida y lo que sueño harina espacio sale maíz si cae resina… Choza... Sangre... Sal... Mama....Gaaaaa….

BATALLA PERDIDA

Ahora que he perdido la batalla, me pregunto cómo pude albergar esperanza alguna.
Yo, con la extrema debilidad de la fuerza bruta. El otro, con la brutal fortaleza de la suavidad.

miércoles, 10 de mayo de 2017

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS (esto no es un relatín)

Por si no estaba claro, ahora lo digo. No soy escritor profesional. No me lo creo. Pero me divierto un montón haciendo estos relatines. No tengo pretensiones. Y si lo publico es porque en mi cajón no están a gusto. Así te lo digo, como lo siento. Lo que saco de todo esto es verme a mí mismo, explorarme y ver de qué estoy hecho, de qué está hecha la realidad que percibo, comunicarme con el mundo en el que vivo, echarnos unas risas y divertirme hasta morir. No tengo un gran estilo, si acaso me gusta mucho lo que me dice mi amigo Eduardo y la Baltimora: que soy escueto, que empleo un lenguaje mínimo y directo, que sintetizo. Y eso me encanta, porque es la esencia misma del relatín. Si puedes decirlo con pocas palabras y, además se entiende...., pues por mí, perfecto.
Tengo ya asumido que no voy, ni quiero, gustar ni a todo el mundo ni todo el tiempo. Así es y así siento que debe ser. No busco fama ni gloria, y mucho menos dinero, jajaja.
Así que, amigos míos, todo se reduce a una cuestión de expresión. Me expreso, digo lo que veo, nadie me coacciona, hago lo que quiero. Y eso, para mí, es suficiente.
En resumen, es un toma y daca con la vida.
Muchos besicos pa toiticos. Seguiremos emitiendo.

martes, 9 de mayo de 2017

POLOS OPUESTOS

Nosotros fuimos una pareja improbable. Ella trabajaba en una inmobiliaria, y yo en una agencia de viajes. Entramos en crisis en poco tiempo, pero encontramos la solución. Ahora damos la vuelta al mundo en Caravana.

CAMBIOS BRUSCOS

Bueno, que quieren que les diga. A mí no me gustan los cambios bruscos. Cambios, sí. Bruscos, pues no. Y la verdad es que me imaginé otra cosa, no sé, más suave y armoniosa, con ese puntito de novedad, de misterio que hace que todo tenga su sentido, ¿no? Así, en frío, me pareció bien. Qué digo bien, ¡una pasada!. Pero cuando vi el pampaneo me quedé como diciendo.... ¡Uf! . Tú ya me entiendes. Es verdad que siempre me ha gustado probar cosas nuevas, pero esto me superó. Reconozco que el responsable fui yo, mía fue la decisión, así que a lo hecho, pecho. Y como tengo palabra, pues, ¡ea!, vamos palante. Aun así, en el último momento me entró el cangui, y reconozco que al final me tuvieron que nacer.

lunes, 8 de mayo de 2017

ABURRIMIENTO

Una semana después de morir aún creía estar solamente aburrido.Resultado de imagen de aburrido

AL LLEGAR...

Al llegar a la cima me di cuenta de que aquello era el suelo de otra cosa.

COMPARTIR

Eran un matrimonio muy exigente en sus relaciones. Por eso, ninguno de los dos se extrañó cuando descubrieron que compartían amantes.

domingo, 7 de mayo de 2017

HUEVOS, PATATAS Y QUESO

Todo parecía indicar que esta vez teníamos un verdadero problema. Llamé a mis colaboradores más cercanos, en los que podía confiar ciegamente. Huevos, patatas y queso. El asteroide se estaba desviando como manipulado por alguna fuerza externa. Vimos los gráficos y enseguida pusimos en marcha los protocolos. Huevos, patatas y queso. Apenas quedaba tiempo, y las posibles soluciones se reducían por momentos. Quizá llegó el momento de probar el nuevo sistema de energía cuántica de alta densidad, aunque todos sabíamos que suponía un alto riesgo. Huevos, patatas y queso. El momento era ahora; apenas podíamos imaginar si daría resultado o pereceríamos todos en el intento. Yo era consciente de mi responsabilidad. Huevos, patatas y queso. Así que me acerqué al sistema, desbloqueé el campo de alta seguridad, marqué los códigos secretos, acerqué mi dedo despacio hacia el botón y…. 
 Hola, Pablo, ¿qué te trae por aquí? Hola señora Juana, que dice mi madre que me dé una docena de huevos, dos kilos de patatas y medio de queso.

CAMINANDO POR MADRID

Ahora, cuando pienso en ello, tan sólo me parece extraño. Me recuerdo andando por la acera de una calle céntrica de Madrid. Y mira que me vi ya de lejos, caminando hacia mí. Aunque la completa seguridad de saber que era yo mismo sólo la tuve cuando ya había pasado. Pensé en seguirme, pero al volver a mirar, ya me había perdido entre la gente.

MELÓMANO

Me puse los auriculares, cerré los ojos. La orquesta me llevó hasta la cima del mundo. El chelo abrió puertas nunca abiertas. Los violines masajearon mi alma. La percusión dio vigor a mi corazón. Al abrirlos de nuevo aún seguía allí, sólo, esperando en el corredor de la muerte mi última cena.

SORPRESA

El científico miró por el microscopio cuántico de décima generación. 
Y allí, en el lugar más profundo de la muestra de ADN, descubrió algo que lo dejó al borde de la locura. 
Leyó claramente: "bienvenido, ya era hora".

sábado, 6 de mayo de 2017

EL REY DE LA SELVA

Por fin llegó el momento que tanto había esperado, y ahora se encontraba frente a frente con el temido y salvaje rey de la selva. No sintió miedo al mirarlo fijamente a los ojos. El león no parecía querer atacarle, quizás por estar ya acostumbrado a su jaula.

LOCURA POR LAS AVES


Ya desde niño sentía una fijación por las aves rayando la desmesura. Las vigilaba, las cazaba, las disecaba. Fue tan sólo en sus últimas horas de vida que esa locura desapareció por completo. Él, perdido en algún lugar de la cordillera de los Andes. Ellas, volando en círculo.

viernes, 5 de mayo de 2017

FOGOSIDAD

El avión llegaba con mucho retraso y ella aprovechó para ir al aseo. Antes de entrar, sus ojos se cruzaron y ya no hubo más cordura. Y ya adentro fue tal la pasión, que la hermana tuvo que quitarse los hábitos

REBOBINANDO

El conductor no pudo frenar a tiempo. El cochecito con el niño bajaba a toda velocidad por la cuesta. La mamá se partía de risa con los mensajes que le mandaba su amiga Julia.