Tenemos un día muy agitado en el antiguo convento.
Allí, delante de todas las religiosas, acaba de ocurrir el milagro.
La más joven, la que nadie hubiese imaginado, la soñadora, estaba levitando.
Algunas rezan y otras lloran, enfebrecidas y agradecidas por ser testigos de la voluntad del señor.
Atrapados por el instante y con miedo a que se desvanezca, así lo viven las hermanas.
Pero, sin previo aviso, la levitante estornuda. El arnés se ha movido y el milagro ha de ser postergado hasta la siguiente toma.
El director decide parar, y seguir después de comer.
Allí, delante de todas las religiosas, acaba de ocurrir el milagro.
La más joven, la que nadie hubiese imaginado, la soñadora, estaba levitando.
Algunas rezan y otras lloran, enfebrecidas y agradecidas por ser testigos de la voluntad del señor.
Atrapados por el instante y con miedo a que se desvanezca, así lo viven las hermanas.
Pero, sin previo aviso, la levitante estornuda. El arnés se ha movido y el milagro ha de ser postergado hasta la siguiente toma.
El director decide parar, y seguir después de comer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario