Hasta ahora íbamos tirando con la ayuda de mis padres; sí, claro, la pensión. Porque mi marido apenas llega a los quinientos; hace trabajos de fontanero por las casas. No, autónomo no, que se le va la ganancia en el papeleo. Que si IVA, que si facturas...
Pero ya no es como antes. Ahora, la gente se ha vuelto mañosa de repente. El que menos es ingeniero.
Este año, la ropa va a ser la misma.
Vuelven los sietes en el pantalón. Qué moderno, madre mía.
Las patatas las venden con corona; el jamón de toda la vida, de york. Eso sí, de york de toda la vida. Y el marisco, ¡ay! el marisco, enriquecido con mercurio. ¡Qué lujo!
Y las vacaciones ya no son a Benidorm, ¡qué va! Eso ya es ciencia ficción; ahora vamos al parque, a tomar el aire.
Menos mal que los hijos ya son grandes.
Ella tiene estudios, algo de biología. Y sacó la carrera con matrícula de honor, porque gracias a dios, la nena ha salido lista. Todos los años echa la oposición. A ver si tiene suerte. Mientras le sale algo de lo suyo, está cuidando a una señora.
El otro es un genio del ordenador, se pasa ocho horas seguidas en su habitación. Da gusto ver lo rápido que escribe con el ratón ese que usa. Él también busca trabajo, pero como es tan listo, no tiene que andar por ahí, preguntando. Lo hace todo sentado en el ordenador.
Y yo, a ver cuándo puedo levantarme, que en seguida me viene ese dolor en el pecho, como una presión que me deja sin aire.
Muy cerca del corazón.
Pero ya no es como antes. Ahora, la gente se ha vuelto mañosa de repente. El que menos es ingeniero.
Este año, la ropa va a ser la misma.
Vuelven los sietes en el pantalón. Qué moderno, madre mía.
Las patatas las venden con corona; el jamón de toda la vida, de york. Eso sí, de york de toda la vida. Y el marisco, ¡ay! el marisco, enriquecido con mercurio. ¡Qué lujo!
Y las vacaciones ya no son a Benidorm, ¡qué va! Eso ya es ciencia ficción; ahora vamos al parque, a tomar el aire.
Menos mal que los hijos ya son grandes.
Ella tiene estudios, algo de biología. Y sacó la carrera con matrícula de honor, porque gracias a dios, la nena ha salido lista. Todos los años echa la oposición. A ver si tiene suerte. Mientras le sale algo de lo suyo, está cuidando a una señora.
El otro es un genio del ordenador, se pasa ocho horas seguidas en su habitación. Da gusto ver lo rápido que escribe con el ratón ese que usa. Él también busca trabajo, pero como es tan listo, no tiene que andar por ahí, preguntando. Lo hace todo sentado en el ordenador.
Y yo, a ver cuándo puedo levantarme, que en seguida me viene ese dolor en el pecho, como una presión que me deja sin aire.
Muy cerca del corazón.

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